José A. Álvarez Di Stasio | Montevideo
@|Para la eliminación de esta semana en Gran Hermano.
Palabras más palabras menos se dijo en la televisión, dándose paso al proceso de las nominaciones, en el programa que concita la atención de todo el país.
Es que saltan por los aires toda clase de títulos universitarios y académicos; lo único que falta es que haya miembros del gobierno que tengan títulos de la Nobleza. Porque más de uno querría mostrar, para decir que es más que el otro, algún título de Nobleza, como ser Conde o Príncipe de tal o cual lugar.
El Príncipe de San Carlos o el Conde de José Ignacio.
Hace unos días, nos enteramos del caso del hoy ex Ministro de Ambiente, Adrián Peña, que se adjudicaba un título de Licenciado que hasta hoy no posee, pues le falta un curso para terminar su carrera. Reconoció su error y renunció a su cargo de Ministro.
Señores, ¿qué ejemplo les estamos dando a los adolescentes, que recién empiezan los largos y tediosos años de liceo, las incertidumbres de los años de preparatorios y los aún más largos y dificultosos años de facultad? Nivel donde cada vez llegan menos y sin duda salen menos aún.
Paremos la mano, pasemos raya y hagamos cuenta nueva.
No soy contador, como creían en mi barrio, como me cansé de advertir a mis vecinos. No soy escribano como suponían quienes me veían firmando las actas de clausura de una Licitación Pública. No soy abogado, aunque presenciara y patrocinara una conciliación antes de ir a un juicio laboral.
Y en todos los casos estoy muy orgulloso de haber hecho “los mandados” por los cuales recibía un salario digno; por la función que realmente desempeñaba a la vista de todos, de la cual podía dar cuenta ante cualquier Tribunal de Justicia, por la vía moral o intelectual.
Pasemos raya y hagamos las cuentas nuevamente, y cada uno hágase cargo de lo que es y rinda cuenta solamente por eso… Entonces podremos decir aquí no ha pasado nada…
Por favor, que no aparezca más gente con títulos no ciertos…