Fernandino real | Maldonado
@|El pasado 16 de marzo, aparece una carta de un lector denominado “Devenido en fernandino”, quejándose de varias cosas y en particular denostando los servicios de la Intendencia de Maldonado.
Frecuento lo que hoy día es la unidad Maldonado - Punta del Este desde muy pequeño (ca. 70 años) y en mi carrera de profesional universitario me he desempeñado también en ese lugar. Fue a partir de la pandemia que empecé a oír a mis pacientes la muletilla: “me vine a vivir acá”.
Efectivamente, una cantidad de gente de todo tipo y de todo el país y algunos del exterior invadieron la ciudad. Al igual que este señor “devenido en fernandino” trajeron una cantidad de inconvenientes consigo que nos complicaron la vida. Se nota en varios aspectos, siendo uno de los que el señor se queja, el tránsito, en que se nota que estos visitantes permanentes (valga el oxímoron) no saben respetar preferencias en las rotondas, andan apurados a más velocidad de la aconsejada, ensucian la ciudad y sus modales frecuentemente prepotentes están muy alejados de la idiosincrasia esteña.
Nunca pude apreciar, como él sugiere, semáforos mal coordinados (no hay exceso de semáforos como en Montevideo), ni velocidades máximas inadecuadas (60 km/h en Rambla y Roosevelt es más que suficiente). No hay pavimentos rotos (como los ruinosos de Montevideo).
Mucho menos burocracia y mal trato de parte de los funcionarios municipales. Por el contrario, es sorprendente lo fácil y rápido que van las cosas con un trato amable y labor eficaz.
Al referirse al realojo de los habitantes del barrio Kennedy sugiere que se “hace gala de eso” y olvida que el sindicato de la construcción entorpeció todo lo que pudo esa tarea.
De modo que los inconvenientes que el señor detalla, en caso de comprobarse, son producto de la entrada masiva de habitantes devenidos en fernandinos con los vicios de los montevideanos, que están cambiando y, lamentablemente, mientras permanezcan, así será.
Así que señor, si no le gusta el efecto que produjeron otros tantos como usted, siéntase libre de volver al lugar desde donde vino y San Fernando de Maldonado volverá a la placidez provinciana, bien educada y respetuosa.