E. Orlando | Montevideo
@|En la actualidad, la seguridad social atraviesa una grave situación que ha puesto en crisis al sistema previsional, al punto que puede estimarse que en un corto lapso el mismo podría colapsar, y no podrá continuar brindando los beneficios que otorga actualmente. La razón fundamental es obvia: la longevidad del ser humano. Ello, sin perjuicio de la incidencia de la disminución de puestos de trabajo producida por el advenimiento de medios técnicos, que sustituyen el trabajo humano.
La solución a esta temática está exigiendo con suma urgencia la adopción de medidas drásticas, siendo las más importantes el aumento de la edad mínima para acceder a la jubilación, la que gradualmente se llevaría a 65 años y, eventualmente, un ajuste al monto inicial de la jubilación que no significaría un incremento sobre el sistema vigente, pero tampoco una rebaja significativa; pero que para alguna opinión implicaría, presumiblemente, un ajuste a la baja en la fijación de dicho monto.
La defensa del primer punto no requiere gran esfuerzo, por cuanto es evidente que hoy en día se llega a esa edad en pleno goce de las facultades mentales y físicas, lo que permite seguir trabajando, postergando así el acceso a la jubilación. Ello y la aplicación gradual en el tiempo del nuevo régimen, ha llevado a que este punto ya no estaría en discusión.
Sin perjuicio de algún otro aspecto de la cuestión que se habría superado y/o estaría en vías de superarse, al día de hoy, prácticamente, la polémica estaría instalada únicamente en lo referente a cómo se fija el monto inicial de la jubilación.
Descartando al Frente Amplio que no aprueba este proyecto en general, la oposición al mismo está centrada exclusivamente en Cabildo Abierto, quien sostiene que debe reducirse la cantidad de años que se proyecta exigir para tomar en cuenta para fijar el monto inicial jubilatorio. En caso contrario, según se habría adelantado, no votaría el proyecto.
Ello es gravísimo porque, como todos sabemos, sin el voto de Cabildo Abierto el proyecto no sale.
En nuestra modesta opinión, Cabildo Abierto se equivoca en su planteamiento, puesto que se comporta como si la finalidad del proyecto fuera aumentar las jubilaciones y ello no es así.
Lo que el proyecto busca solucionar es que las jubilaciones y pensiones puedan seguirse pagando en el futuro.
Por tanto, no es oportuno abogar ahora por mejorar la jubilación inicial.
Es sabido que hay jubilaciones que son insuficientes pero, visto el tiempo que ha insumido el estudio de este proyecto y la necesidad que sus efectos comiencen a producirse a la mayor brevedad, correspondería sancionarlo de inmediato, dejando el otro tema para estudiarlo debidamente por el camino que se entienda pertinente.
Es evidente que a Cabildo Abierto puede interesarle marcar su perfil, apoyando una postura supuestamente favorable a los jubilados y pensionistas destinatarios de los beneficios que pueda aportarles la norma proyectada, pero no parece que sea este el tiempo oportuno para hacerlo y menos aún para actuar con poca cintura política al punto de no encontrar la forma de evitar una crisis política y una eventual ruptura de la coalición de gobierno.
Hay miles y miles de jubilados y pensionistas que ya no pueden obtener otro medio para solucionar sus necesidades que el cobro de sus haberes jubilatorios o pensionarios, que no soportan más vivir la incertidumbre de pensar que el sistema pueda colapsar.
La realidad salta a la vista. Sin perjuicio de la compleja situación de la cajas Policial y Militar, la Caja Bancaria y la Profesional también estarían comprometidas. La Caja Bancaria tiene 18.000 pasivos contra 17.000 activos y la Caja Profesional admite que sólo podrá hacer frente a sus obligaciones hasta el año 2025. Por su parte, la Caja Notarial llevó el mínimo jubilatorio a 65 años y bajó las jubilaciones.
La reforma debe ser votada de inmediato para que, cuanto antes, pueda producir sus efectos.
Si el proyecto no se vota, el único beneficiario será el Frente Amplio, que podría vanagloriarse de haber podido hacer oposición con éxito, con ayuda de un partido integrante de la coalición de gobierno, a la vez que probablemente habrá obtenido también la ruptura de dicha coalición.