Alberto Rodríguez Genta | Montevideo
@|Querido Ramón “Vasco”, Erro; hay quienes afirman que los hombres no lloran; pero hoy, para asimilar la noticia de tu alejamiento físico de entre nosotros, se me empezaron a humedecer los ojos. ¿Serán lágrimas? No sé; me importa poco como les llamen ni como me llamen, porque tu partida me partió el alma. ¡Es que compartimos mucho, en poco tiempo, hermano! ¡Mucho!
Y como vos y yo siempre fuimos optimistas, alegres, y nos gustaba disfrutar del trabajo y de la vida, no encuentro mejores palabras para recordar nuestra amistad que aquella canción que cantaba el Puma Rodríguez y que me gusta tanto: “Los amigos así, como tu y como yo, de toda la vida/Pocas veces se ven, como tu y como yo/y nunca se olvidan”.
Y sí, dejamos de vernos cuando apenas entrados los años ’90 decidí probar suerte en Venezuela. Y vos y tu hermosa familia, tu gran hermano Jorge y demás, me hicieron una despedida familiar que la guardo en el alma. Como también guardo el recuerdo de mi regreso, después de 18 años, y tu invitación de bienvenida para reencontrarnos junto a dos de tus hijos en un boliche de Pocitos.
Y acaso no lo expresa también la canción cuando dice: “Hoy regreso hasta aquí, y sin querer, me cruzo contigo/ me da gusto decirlo, en esta tierra vive un amigo”. Vasco; ¡vos fuiste parte del crecimiento de mi vida profesional, mientras colaboraba con la tuya! Y entre las cosas que me enorgullecen, recuerdo aquellas reuniones que tuvimos en mi agencia de publicidad buscando los factores diferenciales que pudieran hacer la diferencia, para lograr la preferencia entre los productores rurales. Lograste aquello que tan bien definimos como objetivo: “Erro; más que una marca, todo un respaldo”. Y que hoy, tan bien lo define el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Algo, expresando que va a “extrañar” al empresario, y que su fallecimiento es una “triste noticia para el Uruguay”. “Ramón Erro fue un pionero, un gran emprendedor, un visionario, uno de los responsables del desarrollo tecnológico de la agricultura, empresario comprometido con el desarrollo del país”.
¡Misión cumplida Vasco! No pasaste por este mundo sólo para hacer sombra. Fuiste luz; fuiste aporte, ayudaste a mejorar la sacrificada vida de los que producen la riqueza de nuestro pequeño pero hermoso Uruguay. Y fuiste parte de esa transformación silenciosa que empezó a cambiar, tanto y cuánto, que ya no es el mismo Uruguay. El Uruguay que yo dejé por tener tantas preguntas más que respuestas, y que hoy nos da más respuestas que preguntas. ¡Y al que hoy admira y respeta buena parte del mundo entero!
Me enorgullezco de haber sido y seguir siendo tu amigo, Vasco. Porque personas como vos enriquecen la vida de los demás. Y para aquellos que hoy titulan “Murió Ramón Erro”, yo les aclaro que: Ramón Erro está otra vez, y en otro lugar, pensando una vez más, cómo lograr algún beneficio más para los productores rurales del Uruguay. ¡Y no tengan dudas, además, que allá, donde sea que esté, nos volveremos a encontrar! “Porque los amigos así, como tu y como yo, de toda la vida/ aunque pocas veces se vean, como tu y como yo/ nunca se olvidan”.