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¿Qué espera la sociedad?

Dr. Carlos Sarroca Solé | Montevideo
@|Interrogante al desvío introducido por quienes nada hacen de positivo para la Nación, al grito, intentando paralizar el país.

Hoy, hasta el sexo, en la especie, es puesto en duda, gracias a incomprensibles elucubraciones, vendiéndolo como identidad de género. Sin asidero racional, ya que, a los genes, no les pueden destruir. Quedando solo el intento de división social, alentando enfrentamientos. No es comprensible, pero su finalidad es la sociedad, atacándola en sus bases. Hay que atender cómo han trepado en diversos medios.

Este conflicto es uno de los tantos y graves problemas que afectan al humano en su capacidad de destruir y destruirse. La existencia de anomalías, denominadas de género, no es novedad, lo malo es aprovecharse y transformarlas en una provocación, cada vez más violenta. Una mezcla de intereses, irracionalidad y descontento. Aflorando así uno de los más serios problemas humanos, la carencia de ilustración y crecimiento en todo sentido, donde nada tiene que ver la sexualidad.

Una brecha que buscan crear, que se explica en la existencia de estratos sociales favorables gracias a las prácticas negativas sobre los más desprotegidos, que, en lugar de ayudar, tienden a transformarlos en sus partícipes y mártires. Habiendo por encima intereses propios de incitadores, influyendo en la difusión, que es claro observar.

Hay una concatenación de acciones buscando las oquedades a donde introducirse. Hallando la razón del ataque permanente a la culturización, al trabajo, al orden y al progreso, a la democracia en sí.

Ese ambiente populista es viable en escenarios destruidos y desprotegidos al crecer en la marginalidad. Uruguay no merece ese castigo.

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