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Prevenir una tragedia

Daniel Ahunchain | Montevideo
@|En nuestro país, en el pasado bastante reciente, hemos tenido lamentables hechos de violencia en el deporte. Algunos de ellos tristemente célebres, que cobraron vidas.

Principalmente en el fútbol y en el basquetbol.

Las autoridades deportivas, buscando evitar la violencia, llevan a cabo controles de identidad y también revisación al ingreso, para evitar portar armas u objetos contundentes dentro de las canchas.

Eso está muy bien como medida para reducción de daños, pero no soluciona el problema de fondo. Ni siquiera lo roza.

Para el que no lo conoce, el basquetbol es un deporte muy veloz. Por reglamento, un equipo no puede tener la pelota en posesión más de 24 segundos sin tirar al aro.

Eso hace que los equipos tengan sucesivos ataques y defensas, en promedio cada 16 a 18 segundos…; o sea que ataques y defensas se suceden a ritmo intenso.

Los jueces, en forma demasiado frecuente, se equivocan. Y lo peor, y sospechoso, es que erran generalmente perjudicando a un equipo. Y dada la velocidad del juego, la parcialidad del equipo perjudicado está exasperada por un fallo contrario errado, y a los 20 segundos, otro… y a los 20 segundos, otro… La parcialidad, generalmente grita, se enfurece, pero como el público del basquetbol es de bastante buena educación, finalmente se contiene… Incluso, la parcialidad del equipo favorecido, generalmente calla (no respalda a los árbitros), lo que ayuda a evitar que la violencia se desate.

Afortunadamente, y sospechosamente, los jueces se equivocan muy poco en contra de los equipos que tienen parcialidades más beligerantes. Pero un día, tres o cuatro fallos errados en contra de un equipo encenderán una chispa que generará una trifulca donde habrá muchos heridos que lamentar, y será tarde.

Es ahora que se puede hacer algo, y es relativamente simple. Basta con formar una comisión de contralor de arbitrajes, con gente que sepa de basquetbol, que revise las filmaciones de los partidos y sancione a los árbitros que cometen esos “errores”.

En partidos amistosos, un árbitro sólo dirige todo el partido, y no se equivoca casi nunca. Si tres árbitros se equivocan en un partido oficial es porque no tienen a nadie que los controle. Es el momento que la Secretaría Nacional del Deporte tome cartas en el asunto para proteger al basquetbol, ya que estas situaciones enojosas corren a la gente de las canchas, y también para prevenir una muy probable tragedia.

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