Arturo Heber Füllgraff | Maldonado
@|El 1º de enero fui a comer, o esa era mi intención al menos, a un restaurante en Punta del Este. Muy lindo lugar, muy amables en la atención, vajilla especial; en fin, todo muy agradable.
Cuando pedimos el menú nos adelantan que era uno “acotado”, quiere decir con pocas opciones incluidas. Primera sorpresa: un 1° de enero y no estaban con la oferta a pleno.
Acto seguido, leyéndolo, la segunda sorpresa: la pesca del día (un plato habitual en cualquier restaurante) costaba $ 2400!!! o sea más de USD 60!!! Con lo que en cualquier lugar de veraneo de Europa comen dos personas y aún sobra algún euro.
Es habitual que cuando promedia el verano y también al finalizar, escuchamos y vemos declaraciones de propietarios de lugares gastronómicos casi siempre lamentándose del poco consumo de la gente.
¿Cómo no va a suceder eso con semejantes abusos? Claro, en el restaurante no había nadie, salvo una mesa de padres e hijos chicos que seguramente consumían el menú kids.
Pero, ¿es que no se dan cuenta de que la gente se niega a ser esquilmada, y que por eso optan por otras opciones? ¡Los corren!
Y después le reclaman al gobierno medidas de apoyo, como exoneraciones fiscales, mientras una pesca la pretenden cobrar más de USD 60.
Es increíble cómo en algunos lugares pretenden ganar en unas semanas, lo que sensatos empresarios gastronómicos hacen en seis meses.