Un Conejo Blanco | Montevideo
@|Desde su asunción, este gobierno se abocó con responsabilidad a la reactivación de la economía y la reducción del déficit fiscal y todo ello fiel a la promesa de no aumentar impuestos.
Así lo ha logrado y, gracias a ello, la economía se ha encauzado; y con no poco esfuerzo el gobierno va cumpliendo sus metas, pese a contratiempos como pandemia, coletazos de guerra en Europa e inesperada sequía, castigando fuertemente la producción y consecuentemente, exportación del agro.
Pero todo ese trabajo del elogiado equipo económico ha sido realizado con estricto orden y márgenes muy ajustados y, subliminalmente, sin prisa pero sin pausa achicando la obesidad del Estado recibido, tras 3 décadas de gobiernos populistas y clientelistas y en consecuencia, bajando su oneroso costo.
En un plazo que pasa rápido, nuestro país deberá elegir otro gobierno y tendrá que tener claro no caer nuevamente en el populismo de los gobiernos de ideologías pseudo progresistas, pero definitivamente populistas, cuya política económica asegura la presencia de un Estado protector, con claro desinterés por el mesurado uso de los dineros públicos, en aras de la concreción de sus caprichos ideológicos, todo lo cual termina inevitablemente en el despilfarro y descontrol de las finanzas del Estado y el déficit fiscal.
Así cayó Venezuela y sin ir muy lejos, hoy lamentablemente Argentina por exclusiva culpa de un gobierno populista, inepto y despilfarrador, con una pobreza porcentual de casi la mitad de sus habitantes, un descontrol comercial y social ante exponencial inflación que ya no pueden frenar, más de 40 tipos de cambio del dólar o todo tipo de planes sociales y subsidios en las tarifas públicas.
Eso es el final con que culmina un proceso populista y la ideología de un Estado protector que controle y participe de todas las actividades productivas, principio y dogma rector del PIT-FA.
Los uruguayos que hoy con esfuerzo hemos alcanzado un estándar de vida satisfactorio, redistributivo y atento a las necesidades de las minorías carenciadas, que no están olvidadas y serán atendidas siempre, ambicionando que alcancen un bienestar de dignidad en su indeseado nivel de vida, debemos estar convencidos, cuando llegue el momento de acudir a las urnas, de que no caeremos nuevamente en los “cantos de sirena” del Populismo. De quienes en la oposición, rencorosos, omisos y despreciando los deberes de la política, pretendiendo ignorar los problemas irreversibles de nuestros vecinos del Plata, gobiernos afines a su ideología, pretendan con todos los arteros argumentos a su alcance, reconquistar el poder en las próximas elecciones.
Estemos tranquilos pues eso no sucederá más, porque con ejemplos se aprenden las lecciones y este gobierno de coalición que disfrutamos hoy los está dando y expresa claramente eficiencia, sabiduría, aptitud y profundo conocimiento de cómo se debe dirigir un país y probidad para administrar los dineros del Estado.