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Pagan justos por pecadores

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Observador imparcial | Montevideo
@|Están en discusión diversas temáticas relacionadas con cambios en las condiciones de préstamos vigentes y futuros y también aspectos relacionados con un “perdón de deudas” (en este caso, mantenidas con el Banco Hipotecario del Uruguay).

En particular, en cuanto a esto último es realmente llamativo el planteo que se realiza, con muy probable motivación de “campaña política” y conllevando evidente injusticia desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto.

Hubo personas que aceptaron asumir deudas para la adquisición de viviendas y, creyendo que iban a beneficiarse por la evolución habida en el pasado de diversas variables económicas, optaron por ajustes de ellas en UR (Unidades Reajustables). Las circunstancias cambiaron y ese indicador de referencia evolucionó de manera distinta a la pronosticada y esperada y determinó valores superiores a los que los deudores podrían haber previsto originalmente.

Las quejas se refieren a que hoy el valor de las viviendas adquiridas no mantiene un precio de mercado comparativamente aceptable respecto a los montos totales que los deudores pagaron por capital e intereses, más las deudas que todavía no han cancelado.

Pero, recorrer ese camino sería una gran injusticia.

Por un lado, respecto a los deudores que sí cumplieron con sus obligaciones en tiempo y forma y que podrían plantearse pretender devoluciones de montos abonados en exceso de lo que está refinanciación / cancelación de deudas significaría para otros.

Por otra parte, la sociedad en su conjunto tendría que hacerse cargo de la pérdida que generaría el perdón de la deuda de unos pocos (se ha hablado de 20 a 25 mil deudores) por un monto del orden de los US$ 590 millones, según los trascendidos de prensa.

Y, para hacerlo más “chocante” y mirado desde la óptica de un acreedor o de un inversor: hay quienes podrían pretender que el Estado los resarciese por pérdidas de patrimonio originadas en haber invertido en dólares o en otras formas de ahorro en moneda nacional que con el paso del tiempo resultaron menos beneficiosas o directamente perdidosas debido a las políticas económica y monetaria.

¡No vale todo en la convivencia democrática, ni es a ver quién presiona más!

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