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¿Pacto de silencio?

Dr. César Eduardo Fontana | Montevideo
@|No cabe otra cosa más que felicitar al columnista de este diario, el Sr. Rodrigo Caballero, por su diáfana opinión vertida en la edición del día 24 de junio sobre supuestos pactos entre el oficialismo y la oposición en torno al ya conocido cuanto que muy confuso asunto de la camioneta Hyundai adquirida por el Presidente de la República; un hecho con relevancia en el campo de la ética y también de la política.

Si existió o no dicho pacto es algo que el columnista ni afirma ni niega por lo que queda a criterio del lector. Lo que sí puede afirmarse es que si tal asunto hubiese sido protagonizado por un primer mandatario no frentista se seguiría hablando de ello “sine die” y no alcanzaría toda la Dirección Nacional de Bomberos para sofocar las llamas.

Tampoco quien esto escribe sabe si tal acuerdo, por llamarlo de una forma elegante, se produjo o no pero conviene no perder de vista una cosa y es que obviamente al oficialismo le viene o hubiese venido muy bien por motivos fáciles de comprender, mientras que sin embargo a la oposición no.

Se podrá argumentar que podría existir en el horizonte el ambiente para que el presidente diera un paso al costado (cosa que jamás pensé) y asumiera una persona que goza de baja reputación no sólo en la oposición sino en gran parte de la población, pero ello no podía ni podrá ser nunca aún ante una posible situación que sí diera mérito, por un aspecto esencial: no cabe apoyar y sostener a alguien por rechazo, temor o inconveniencia a lo que vendrá luego, esto no es admisible desde el punto de vista político, ético ni tampoco jurídico. No se puede blindar a persona alguna “ad eventum”.

En lo referente al supuesto o real pacto mencionado por el articulista, la actitud de la oposición, quizás con una o dos excepciones, ha sido decepcionante como lo es también en muchos otros aspectos, cuando podría haber utilizado diversas armas en caso de ser necesario, aplicando el viejo aforismo de “do ut des”, te doy esto a cambio de lo otro en lenguaje llano y algo tan antiguo como la política misma.

En cambio la oposición persiste en la inoperante táctica de llamar a sala o interpelar a ministros en el Senado, donde el gobierno tiene mayoría, como casi única acción opositora, lo que es señal de no entender nada de lo que opina y le interesa a la ciudadanía o… ¿por alguna razón que deja picar el articulista citado? El lector sabrá elegir.

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