Andrea Sthal | Montevideo
@|El domingo 11/2/24, el Sr. Carlos Breitfeld escribe sobre las omisiones de la IMM, que comparto plenamente. A ello, me gustaría agregar que la Sra. “Intendenta” -como le gusta llamarse junto a su plantel de “Cultura”- ha incurrido en una serie de hechos que, a los asiduos espectadores teatrales, nos ha dejado estupefactos!
Parafraseando al vate isabelino en Hamlet: “Algo huele a podrido en... el Solís”.
El Teatro Solís, depende de la IMM, todos los contribuyentes pagamos por él, lo subvencionamos; por ende, es del pueblo.
Desde que “interinamente” - y de esto hace varios años- tomó la dirección del teatro la excelente cantante Malena Muyala, han pasado cosas inauditas. La primera objeción es que debe estar dirigido por gente que sepa gestionar; como fue el caso de la anterior directora, que se encontró con un teatro cuyas ganancias estaban en rojo y con dedicación, inteligencia y tesón sacó adelante a este icónico monstruo de la escena, que es el orgullo de todos los ciudadanos a quienes preocupa la cultura.
El teatro, además, cuenta con la sala de exposiciones Estela Medina y un ámbito para exhibir fotos, que es muy disfrutable de ver como complemento a las funciones que se acuda (dicho sea de paso, nunca vi en los estrenos a las altas esferas de la IMM).
El hecho es que todo ese conjunto cumplía con las expectativas presentes, pero, cuando se le vetó la obra a Claudio Rama, el llamado de alerta surgió: ¡se censuró a un artista!
La poca flexibilidad demostrada habla de “falta de cintura”; (ya no digamos de sentido estético, porque para alguien no informado puede resultar difícil encontrar el mensaje).
La obra de Rama viene en cajas rojas: ¿ese color “colorado” molestó? ¿O sólo fueron los textos que completan la obra?; donde se le exigía al artista el famoso lenguaje inclusivo que ni siquiera está avalado por la Real Academia Española. ¿Se quiere modificar el idioma? En alemán, der es masculino, die femenino y das neutro. No existe en español: “todas”, “todos” y “todes”. ¡Ni “electricisto”, ni “dentisto”!
Podría seguir argumentando más, pero me viene a la memoria una entrevista a Angela Merkel, donde le preguntaron por qué invertía tanto en educación y ella contestó: “Porque los ignorantes nos cuestan mucho dinero”.