Goy Viera Silva | Montevideo
@|El FAPIT (nombre real auténtico) ha transformado en un culto la magnificación amarillista de la mentira y el agravio, llegando en algunos casos a usar ridículas “fakes news” por las dudas, ya que todos sabemos que los “enchastres” gratuitos, no veraces, siempre dejan alguna injustificada mancha ante la mirada vulnerable de la gente.
Con la acumulación exponencial de infamias, la reacción humana primaria y normal sería la de encarar expeditivamente de alguna manera beligerante a la industria de la canallada. Entonces, luego de la ira e indignación, cuando asome algo de la templanza necesaria nos daremos cuenta de que debemos confrontar sí, pero con tranquilidad, equilibrio y firmeza las acciones del FAPIT.
Sólo el odio, la envidia y el resentimiento pueden impulsar actos a todas luces sistemáticos vista la uniformidad de las expresiones tanto en lo moral como en lo político, en lo grande y en lo chico, llegando a producir situaciones patéticas y/o ridículas desde el anónimo militante hasta el más “encumbrado” senador.
Nos tocó presenciar cómo un senador de la República ofendía con su gestualidad provocativa a una persona que piloteaba una doble cabina 4x4 - como si fuera un delito - olvidando que esa camioneta posibilita que su conductor se rompa el lomo haciendo que el “señor” senador cobre su importante sueldo para ejercer su trabajo y expresar su odio sistemáticamente.
Lo metódico de los asertos del FAPIT quedó en evidencia al calificar de “político” el Discurso del Presidente ante el Poder Legislativo.
Todo es político en la vida. Si tomamos un café en casa o en un bar es un hecho político porque estamos consumiendo. Y es normal. Como lo es el hecho de que Lacalle Pou haya enumerado objetivamente cosas reales, y lo hizo para dar cuenta del estado real del país, como en todos los discursos anuales a tal efecto.
¿Omitió cosas? Hay que esperar hasta el fin del período. Aunque todos sabemos que ningún gobierno pudo nunca cumplir con todo lo prometido, también debemos saber que esta administración padeció varias crisis exógenas además de la herencia que le dejó el FAPIT comunista. ¿O no son anarco-bolches? Son ellos quienes hacen “política” con el Discurso de Lacalle Pou. Y aún tienen el tupé de acusar de corrupción!!! ¿Cuál corrupción? Que se sepa, todos los casos de presuntos delitos penales y civiles han tenido su trámite normal en la Justicia por iniciativa del propio gobierno, y ninguna de esas causas tiene tan baja calaña como la menor de las “faltas” del FAPIT en los gobiernos anteriores que, eso sí es corrupción y se trataron de ocultar o anular. A todo lo dicho se debe agregar la opacidad del accionar de la Fiscalía General de la Nación, en vías de aclararse luego de la designación de nuevos jerarcas.
Hacemos un llamado interpelante a los Batllistas de “Don Pepe”: el Partido Colorado ha sido hasta hoy quien ha enancado al FAPIT en la grupa de este país republicano. ¿Hay alguna duda hoy sobre si el FAPIT es el Partido Comunista aliado con los tupamaros cómplices fracasados de la dictadura? ¿Eso es lo que van a votar?
Estamos desperdiciando un gran líder en ciernes: el Dr. Pedro Bordaberry. No es una afirmación antojadiza o caprichosa. Aún a riesgo de perturbar la modestia y bajo perfil natural del Dr. Bordaberry y luego de venir leyendo sus columnas en la página Editorial de El País los domingos, digamos que se advierte en él una impresionante maduración y culturización política, propias de un estadista. El Uruguay no se puede permitir perder la opción Bordaberry. Los invitamos a que lean sus columnas. Estamos seguros de que volverán al Partido Colorado los votos que se perdieron.
Y por último, lo del título, ojalá sigan ensuciando. Sufrirán un punto de inflexión cuando se desate el aparente nudo gordiano de la atención y la espabilación de la gente que hoy está amarrada por la pereza mental, según trasciende desde destacadas columnas de El País, con las cuales coincidimos.