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Nostalgia porteña

Esteban Vicente | Colonia
@|La nostalgia es un sentimiento anclado en el pasado, de hecho, es entendida como la añoranza a todo tiempo mejor. Su creador, me refiero a la idea original de escuchar música que había sido un éxito en años pasados, no imaginó que la noche previa al feriado del 25 de agosto, se convertiría en un pretexto para reunirse en diferentes salones para cenar, beber, bailar, etc.

¿Qué contenido nostálgico había en la mayoría de quienes participaban en estos saraos?

¿Se trataba de inmigrantes añorando sus tierras lejanas? Cubanos, venezolanos, nicaragüenses, con morriña de sus “democracias diferentes”, según opinan algunos?

Llegamos a este 2023 y el aroma electoral se va apoderando del espacio oriental. Los que gobernaron antes del 2020 y sus seguidores añoran los comités de base, las promesas de arrancar de cuajo las prebendas de los poderosos, de una mejor distribución de la riqueza, etc.

En los comités de base se reúnen los nostálgicos con una concepción del mundo que se quedó en las consignas de hace medio siglo y que creen que Putin es un buen tipo, que la invasión de Ucrania es un invento de la prensa de la derecha y que la OTAN quería invadir a Rusia.

Si nos situamos en la fecha que se celebra luego de la resaca por los festejos de la noche de la nostalgia, nos enteramos que la declaratoria de independencia se refería al Brasil, no de la Argentina, que había apoyado a la cruzada libertadora, arrepentidos de su previa entrega de la Provincia Oriental al Imperio portugués. Luego las desavenencias históricas entre Buenos Aires y Montevideo resurgieron y mediante la intervención de Inglaterra se creó en 1828 a nuestro país, luego confirmado por la Jura de la Constitución el 18 de Julio de 1830.

La intervención de Argentina en nuestro país ha sido persistente, muchas veces en forma directa y en otras – quizás en la mayoría de las mismas – indirectamente a través de los diferentes medios de comunicación, sucesivamente prensa, radio y televisión.

Ahora tenemos una situación de cruce de fronteras en la que se radican muchos argentinos que disparan de las incertidumbres económicas vigentes en su país, y buscan cierta estabilidad que el nuestro les ofrece. Por otra parte, muchos compatriotas en los departamentos limítrofes van a abastecerse de vituallas a precios mucho más convenientes de los que se encuentran en los comercios locales. Estos no son consecuencia de una pujante industria, sino todo lo contrario, ya que la Argentina vive una inflación descontrolada de más de tres dígitos y que es consecuencia de políticas equivocadas en materia fiscal y cambiaria. Actualmente el vecino país no cuenta con reservas internacionales, ni con acceso al crédito que permita financiarlas. Su tipo de cambio libre duplica al oficial: $720 contra $365, luego de una devaluación del 22%, decretada al día siguiente de las elecciones primarias.

Ahora la nostalgia la viven allende del río, no por el recuerdo de alguna canción, sino por el esplendor y la riqueza dilapidada por políticas “progresistas”, que lo que hicieron fue empobrecer a la mayoría de la población, mientras enriqueció a unos pocos dirigentes políticos. Y nuestros compatriotas que aprovecharon el fin de semana largo, gastaron sus pesos revaluados en los locales porteños, sin nostalgias ni lamentos por los que aquí se quedaron sin el pan ni las tortas...

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