Dr. César Eduardo Fontana | Montevideo
@|Los distintos medios de prensa en nuestro país así como otro tipo de comunicación al público no hablan demasiado de Ucrania y de Cuba en estos momentos. Y eso que el primero lleva más de cuatro años resistiendo el criminal ataque ruso y el segundo tiene a uno de los Castro imputado en EE. UU.
Cabría preguntarse por qué es así y podrían darse varias respuestas a esa interrogante pero hay una que va ganando adeptos entre la gente común y corriente, no de sesudos pseudoanalistas internacionales que llenan videos en You Tube, algunos con claras falsedades y otros de mal agüero, que lo único que hacen es cansar a quienes los miran y escuchan. No, la respuesta va por otro lado según muestran los hechos, no las opiniones, los hechos.
Al decir de un conocido y algo peculiar periodista peruano radicado en Estados Unidos, no se habla de Cuba porque no tiene petróleo y lo mismo podría decirse de Ucrania. Y está bastante acertado el comunicador citado, aunque el segundo país tenga unos mínimos recursos que no le alcanzan para autoabastecerse y menos para defenderse con armas en la mano. Es que a la luz de los acontecimientos (la poquísima y vergonzante ayuda norteamericana a Ucrania y un absurdo requerimiento judicial para un cubano que vive fuera de la potencia del Norte y cuyo país no parece estar dispuesto a entregar), el razonamiento suena muy certero.
Todavía hoy se recuerda la frase emitida en un debate en USA: “Es la economía, estúpido”. Mutatis mutandi puede afirmarse ahora: “Es el petróleo, estúpido”. Y sí, lamentablemente es así, para el Sr. Trump sólo interesan los negocios. Quizás por ello quiere poner su imagen en un hipotético billete de US$ 250, tal como se ha informado por la prensa. Los soldados ucranianos y los sufridos cubanos sin energía eléctrica durante horas no son importantes, para no hablar de los nicaragüenses.
No es una opinión, son los hechos que hablan por sí solos.