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Munich Setiembre de 1972

Alejandro N. Bertocchi | Montevideo
@|Los Juegos Olímpicos de 1972 que se desarrollaron en la ciudad de Munich, dejaron marcado en la historia reciente uno de los atentados terroristas más sangrientos donde once jóvenes atletas israelíes fueron sus víctimas. A la madrugada del día 5 de aquel mes de Setiembre, un comando de fedayines de la organización Setiembre Negro penetró en las habitaciones de la delegación de Israel en plena Villa Olímpica secuestrando tras desigual lucha a parte de dicha delegación. De inmediato se dieron a conocer las condiciones para su liberación que incluían la inmediata puesta en libertad de 236 prisioneros que cumplían pena en Israel, más un grupo de integrantes de la banda terrorista Bader-Meinhof también presos, pero en la Alemania Federal.

Durísima impresión causó tamaña situación en el mundo y muy en especial para las autoridades israelíes, encabezadas en aquel momento por la Premier Golda Meir, que se hallaron ante la trágica y dolorosa circunstancia de verse obligados ciertamente a negarse a cumplir con los dictados de los secuestradores. “No se negocia con terroristas”, fue la rápida declaración del gobierno de Tel Aviv y demás está decir el significado ulterior que ello supuso para el pueblo israelí y los propios familiares de los atletas enfrentados a una atroz circunstancia.

Fue así que todo se decidió en pocas horas con la muerte de cinco terroristas, un gendarme y la totalidad de los secuestrados en el marco de la pésima actuación de la policía alemana, cuya ineptitud causó sorpresa por su incapacidad al fracasar ostentosamente el operativo de liberación que se intentó con fatal desenlace.

Los medios internacionales y los registros de época se han encargado de señalar aquellas palabras de Meier como referenciales, atento a las complejas circunstancias vividas por el gobierno y el pueblo de Israel en tamaña circunstancia y por ende quedaron establecidas en un marco general, siendo una cita que se generalizó globalmente atento a situaciones similares.

Pero debemos tener en cuenta que los hechos vividos en nuestro país en la década de 1970, con los secuestros de personalidades extranjeras como el estadounidense Dan Mitrioni, el cónsul brasileño Diaz Gomide y el embajador británico Geoffrey Jackson depararon muy difíciles momentos atento a las presiones diplomáticas sufridas en tamaña instancia que, mediante la apertura de archivos, hoy salen a luz.

El gobierno constitucional del Presidente Don Jorge Pacheco Areco puso sobre el tapete esa frase que muy luego hizo suya la Premier israelí escribiendo de esta forma y ante la extorsión sediciosa una de las páginas más memorables de nuestra historia contemporánea. Y por supuesto enfrentando además los apremios extranjeros, una lógica de fierro de acuerdo a la entidad del momento, poniéndole el pecho a la inevitable intrusión foránea y dejando bien en alto nuestra nacionalidad. Algo que los afortunados escribientes de la “memoria reciente” se han encargado de obviar. Nada nuevo bajo el sol.

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