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Milei a la uruguaya

Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@|Mirá cómo está la cosa, la gente está hasta las manos con la política de siempre.

Más del 70% no le tiene ni un poquito de confianza al rumbo del gobierno del Frente Amplio, la oposición tampoco convence (la mayoría la ve mal o regular), y un 20% ya sueña con alguien de afuera que rompa el molde para el 2029.

Uruguay no está en el abismo como Argentina en su momento, pero esta siesta eterna convertida en política está matando la esperanza.

Yo defiendo un liberalismo bien uruguayo, sin tanto grito ni drama. El Estado no es tu viejo que te dice qué hacer con tu plata y tu vida, el Estado es tu empleado, punto; vos sos el jefe, el dueño de la soberanía y hay que dar vuelta la tortilla de una vez.

Lo que hace falta es reformar la Constitución, que el ciudadano sea el centro de todo.

Cosas concretas y sin vueltas:

- El Estado solo mete mano cuando vos, tu familia o la sociedad no pueden solos (principio de subsidiariedad, para que no te compliquen por todo).

- Tu propiedad es sagrada, solo te la tocan por algo realmente útil al país y te pagan bien y al contado.

- Techo al gasto público y al déficit crónico, para que no sigamos endeudándonos como si nada.

- Libertad para laburar y emprender sin mil papeles y autorizaciones que te matan.

- Impuestos más simples, más bajos y que no castiguen al que labura o ahorra.

- Más poder directo al pueblo: referendos e iniciativas populares más fáciles, para que no te pasen por encima.

No es tirar todo el Estado de bienestar por la borda, es hacerlo sostenible, achicar la burocracia y el gasto inútil para que sobre dinero de verdad en salud, educación y seguridad decentes, sin tanto clientelismo.

Uruguay tiene una tradición republicana y de orden que no quiere caos, queremos libertad, pero con reglas claras.

Un liberalismo a la uruguaya en lo social (cuidar al que la pasa mal de verdad) y firme en lo económico (cortar el gasto que no sirve).

Por eso hay que blindarlo en la Constitución, vía iniciativa popular, para que no lo desarmen en dos años los de siempre.

Acá hace falta un cirujano con bisturí y números, que corte lo que sobra sin destruir lo bueno; un outsider libertario uruguayo, pragmático, respetuoso de las instituciones, pero implacable con la pachorra y el derroche.

La gente está harta y quiere libertad con orden, que el Estado sirva y no mande.

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