Dr. Carlos Sarroca Solé | Montevideo
@|Es oportuno viajar al pasado reciente rememorando la evolución científica, donde el concepto de arte en Medicina se desvanece en el tiempo, al compenetrarse con aciertos científicos, interpretando las estructuras y funciones básicas de la especie.
Cambió el mundo, permitió el incremento de la esperanza de vida. Un ambiente en el cual innovaciones tecnológicas, diagnósticas y terapéuticas dan exactitud sobre orígenes y evolución de enfermedades; esperanzas no visibles tiempo atrás. Concibiendo así caminos que revierten estructuras y funciones afectadas, con sus consecuencias, dentro de ellas, la necesidad de extirpar un órgano u otros procedimientos agresivos al comprender y desactivar patologías. Precisiones, dictámenes certeros, lleva a abarcar esos procesos.
Aflora un marcado cambio en la profundidad de la ilustración con rápida aplicación a la clínica. Va cambiando la relación con los pacientes, más distante, el arte, se aleja de lo que era.
La ciencia avanza y su necesaria compenetración. Realidades que obligan a formarse, expeditivo, en profundidad y educando gente capacitada. Implantando equipos eficientes, organizados, dirigidos al futuro. No sustituibles por incremento del número de personas, sino, avanzando en aptitudes; con las actividades no marcadas por el cronómetro, permiten compenetrarse y crear enlaces técnicos.
Son agrupaciones eficientes, calificadas en el área de su competencia, obteniendo los resultados esperados; cuyo conjunto necesita de equipos de control para aumentar la eficiencia y capacidad. Sin él, el resultado ya es conocido.
El compromiso induce el avance. Es posible y necesario, si se adopta la realidad de formación intelectual, eficiencia y rigor, permitiendo una medicina relevante y apreciada, sin perder la relación con lo esencial: el paciente.
Sería posible, de este modo, obtener lo que se espera.