Ariel Pereira | Montevideo
@|El pasado 17 de agosto se cumplieron 25 años de la muerte de nuestro estimado compañero Don Máximo Garrido. Tenemos con él una inmensa deuda de gratitud por el cuidado y la atención que generosamente le prestara al Dr. Luis A. de Herrera.
En el excelente libro “Herrera 150 Años de Historia”, recientemente publicado, hay una breve semblanza de su vida; pero quienes conocimos parte de ella, afirmamos que merece el mayor reconocimiento por la dedicación con que atendió a nuestro Jefe, cuando en sus últimos años estaba solo en la Quinta de la calle Larrañaga.
Comienza esta vinculación cuando Herrera lo encuentra en la Casa del Partido, muy jovencito, se entera que ha fallecido su madre que había sido lavandera de Misia Margarita, (esposa de Herrera)y le dice: “Venite el jueves por la Quinta”. Más tarde, un día lo lleva a su sastre y le pide confeccionar un traje para él y otro para Máximo con el mismo paño.
En 1942 militando en la Lista 4 de Atilio Arrillaga Safons, y su continua asistencia a la Quinta, posibilitan que ingrese a la nómina de funcionarios del Palacio Legislativo donde llega a ser Director de sala y barra del Senado y la Asamblea General.
Cuando pasé por allí le pregunté a un veterano, Ujier, si había trabajado con él y dijo: “Fue un buen compañero, muy exigente y justo”. Pero donde pude apreciarlo y admirar su dedicación y entrega fue al cuidado del “Viejo”; le llevaba los diarios y el desayuno a la cama, le daba los informes del Parlamento y las noticias del día y ordenaba la ropa que debía vestir. Luego los contactos con Da María por los suministros y el almuerzo. Ordenaba los papeles que serían luego la Agenda del Doctor en el Consejo. Manejaba la Ford 37 y lo acompañaba al Palacio Estévez.
Un día le oí decir a Mario: “Mandé confeccionar seis camisas en La Silencieuse para el Viejo. Necesito tu aporte. Ya lo hicieron Don Juan Carlos Raffo, Don Santiago Issi y Julito Pons. Me faltas tú”.
Fue hombre de confianza.
En la campaña del 58 cuando abandonaban a Herrera relevantes figuras del Partido y parecía un hecho la derrota del Viejo, él llevó a la Quinta a Benito Nardone y comenzó otra historia que culminó con el triunfo del Partido Nacional y del Dr. Luis A. de Herrera.
El último día de Gobierno el Consejero Herrera de puño y letra expresó: “Marzo 1 de 1959. Señor Máximo Garrido. Estimado amigo: Son éstas las últimas líneas que firmo antes de abandonar este Despacho de Gobierno, inspiradas en el justo deseo de agradecerle su larga y eficiente colaboración durante años de modesta función pública. Compañero de tareas lo ha sido en forma tan relevante y desinteresada, debiéndose destacar, en su mayor honor, que nunca hizo efectivo el cobro de sueldo a que había tenido pleno derecho, fijado por la Ley, dejado en las Cajas del Estado. Repútame su compañero y amigo. Afectuosamente. Luis A. de Herrera”.
Honor a este distinguido compañero que se hizo acreedor de nuestro eterno reconocimiento e invariable afecto.