Esteban Vicente | Montevideo
@|¡La inflación bajó por segundo mes consecutivo en Uruguay!
¿Qué podemos criticar del gobierno? Siempre alguna cosa va a haber y si no la inventamos. El método existe y de tanto usarlo algún resultado da y sobre todo si se habla con gente que está resentida y casi siempre ha vivido de aprovechar del esfuerzo de los demás, y poniendo muy poco de su parte.
Hacer un comentario positivo sería como un “harakiri”. Por supuesto que encontrarán un pretexto para culpar a las políticas neoliberales del gobierno, de los ajustes y recortes en el gasto público provocando la caída del poder adquisitivo de los salarios, como la principal razón de este logro.
Reclaman por la pérdida de los salarios durante la pandemia, “olvidándose” de los acuerdos suscritos en ese entonces por el Pit-Cnt dándole prioridad al trabajo aunque ello significara una caída del salario. Da la “casualidad” que quien era el representante máximo del conglomerado sindical es la misma persona que ahora demanda en contra de lo que acordó, como si la pandemia no hubiera dejado su secuela de dolor, víctimas, desempleo, caída de la actividad en viajes y turismo, inflación, etc.
Como los caceroleos, las agoreras predicciones del Sindicato Médico y el llamado al confinamiento total como en Argentina no tuvieron éxito y se impuso la libertad responsable, se dedicaron a poner todo tipo de argumentos contra el Presupuesto, contra la LUC y luego armaron un plebiscito en el que nuevamente perdieron.
Orquestaron una melodramática trama llamada “Caso Astesiano”, con entregas cotidianas gracias a infiltrados en la fiscalía, que “filtraban” datos a la prensa que lo único que buscaba era obtener alguna conexión con el gobierno, en lo que era una red de corrupción que se había empezado en los anteriores y que entonces cuando avanzó la investigación y apareció el exnúmero tres del Ministerio del Interior se desvaneció porque los podía afectar.
Ahora la búsqueda desesperada de argumentos para movilizar a sus militantes ha desembocado en un posible plebiscito contra la reciente ley de la seguridad social. Pero algo que debían haber hecho cuando eran gobierno y no tuvieron el coraje de hacer, debido a las repercusiones que la misma podría tener sobre sus votantes, resulta difícil de sostener ante un gobierno que sí tuvo el coraje cívico para votarla.
Otro tizón difícil de portar es el “conflicto” que lleva adelante la Federación Ancap. El pretexto es contra la asociación con privados en la actividad del cemento pórtland, que da pérdidas millonarias desde hace años y ahora le agregaron “persecución gremial “ en la refinería, algo tan tangible como llevar agua entre las manos.
Sostener un conflicto que puede costar centenas de millones de dólares por razones estrictamente ideológicas es algo que la sociedad no debe tolerar, porque somos nosotros los que pagaremos la factura. ¡Hasta cuándo seguiremos soportando los abusos de minorías ideológicas ! ¿La experiencia con la dictadura no fue suficiente? ¿O porque unos sean de “derecha” y otros de “izquierda” debemos reaccionar distinto?