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Los malvados de la Historia

Arq. (J) Ignacio David Weisz | Montevideo
@|Una natural inclinación juvenil hacia la justicia social me enfrentó, lenta pero sostenidamente, a la realidad emanada por la práctica de los malvados de la Historia. Flaco favor le hicieron a los incautos que no distinguieron la paja del trigo.

El asunto no fue un hecho ajeno, no lo leí ni me lo contaron, no fue fugaz ni me afectó solo a mí. Comenzó durante la Segunda Guerra Mundial y aún persiste. Una parte importante de la Humanidad fue víctima de la patraña: dentro de un atractivo continente había un funesto contenido. La práctica era simple: el mal se escondía agazapado tras un envoltorio engañoso (como el cazador en un disfraz). Vencida la oposición, concretaba su objetivo.

El tema que me preocupa: estoy molesto a punto de la indignación con la postura de algunos malvados de la Historia a quienes no les tiembla el pulso y la voz para recurrir a “el fin justifica los medios”, cualesquiera sean estos, por bajos que sean. Con desparpajo se los ve usar la mentira, la información sesgada o el respaldo a opiniones y acciones anti históricas.

No se puede, ni se debe, vivir el presente ignorando el pasado. Los que hoy se oponen sistemáticamente a toda propuesta política nacional como si fuera un ritual, ignorando con desprecio para lo que fueron elegidos, desechan su verdadero rol en la sociedad. Los que defienden a dictaduras porque están manchadas como ellos, o a terroristas invocando los derechos humanos de los palestinos, pretenden engañarnos ocultos en una excusa que la usan como si fuera una máscara. Pero se olvidan que se engañan primero a sí mismos como lo hicieron todos los infames de la Historia. Parafraseando a Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. ¿Tienen una nacionalidad, una religión, una ideología? ¡No! También la usan para ocultar la realidad: la maldad que los ha seducido. ¿Acaso Marx era comunista? ¡No... era un judío que pretendía interpretar el fenómeno socioeconómico de su época!

¿Se puede hablar de “la parte” olvidando que pertenece “a un todo”?

¿Cuando esos asesinos mataron, violaron y secuestraron a civiles... estos “defensores” de los derechos humanos no se dieron cuenta que estaban negando su propia condición de seres humanos? Es muy triste comprobar con cuánta ligereza ocultan lo sustancial con tal de defender lo secundario. ¿Acaso todos y cada uno de los artículos de la Declaración de los Derechos Humanos no son aplicables también a los que fueron asesinados inhumanamente el 24 de febrero de 2022 cuando Rusia invadió a Ucrania, o el 7 de noviembre de 2023 cuando Hamás degolló bebés? ¿Los palestinos son los únicos que les preocupan? ¿Qué pasó con el resto de la Humanidad y de sus “principios” constitutivos?

La ignorancia y la pobreza son la única naturaleza que abonan sus intenciones: detentar el poder, practicar el mal.

La Historia ha sido implacable con estos personajes, los ha ubicado entra los “nunca más”, los que no sobreviven.

Cuando se miren en el espejo no se extrañen si no encuentran su imagen.

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