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Las mega fortunas y el libre mercado

Alejandro A. Tagliavini | Estados Unidos
@|SpaceX al salir a la bolsa convertiría a Musk en billonario, ¿es esto capitalismo?

¿Son las mega fortunas -y la desigualdad socio económica- una característica del libre mercado? No pareciera. La izquierda suele acusar al “capitalismo” de las enormes desigualdades que ocurren, por ejemplo, en los EE.UU. dónde coexisten astronómicas fortunas y personas que pasan hambre viviendo en la calle. Por cierto, “capitalismo” es una palabra que no define nada, desde que capitales siempre hay, ya sean privados o del Estado.

Pero son los conservadores de derecha, no la realidad, los que le dan argumentos al promover un Estado a su favor, enriqueciéndose a costa del empobrecimiento del resto. Y lo justifican argumentando que las enormes ganancias son un incentivo para invertir, trabajar y ganar lo que es cierto, pero se olvidan de la parte que no les conviene: la competencia que se da cuando el mercado es realmente libre.

En una economía libre -no hecha a la medida del establishment- la competitividad nivela las fortunas hacia arriba, en contraposición con el socialismo que las nivela hacia abajo salvo para los jerarcas del régimen. Es decir, cuando un empresario gana mucho dinero en un rubro, promueve la inmediata aparición de competidores, lo que provocará una nivelación hacia arriba arrastrando a toda la sociedad desde que estos nuevos empresarios requerirán más empleados.

Entonces, por qué existen las mega fortunas a la par de los mega pobres. Porque hay empresarios que no compiten. Una enorme mayoría amparada por las leyes de “copyright” -por casos, Meta, Microsoft, Amazon, MercadoLibre, etc.- con la que el Estado les otorga un monopolio provocando enormes ganancias, y muchas veces retrasando el desarrollo tecnológico que podría ocurrir si todos, en lugar de unos pocos, pudieran trabajar sobre esas ideas.

Otros, por asociaciones con el Estado como las instituciones financieras y bancarias que financian al gobierno a cambio de enormes privilegios y el sostenimiento regulatorio de sus oligopolios. Están también, los privilegiados por leyes como el RIGI en Argentina y, finalmente, los que directamente reciben fortunas que el Estado ha quitado coactivamente -vía su monopolio de la violencia- a los ciudadanos, con el agravante de que los impuestos terminan empobreciendo a los más pobres, ya que los empresarios, por caso, los derivan subiendo precios o bajando salarios.

Este último es el caso de SpaceX que, más allá de sus grandes logros y méritos y los de Elon Musk, ha recibido, según “abc NEWS”, más de USD 18.000 millones en contratos del Estado federal. El martes 19 de mayo, presentó sus tan esperados planes para lo que podría ser una de las mayores ofertas públicas (OPV) hasta la fecha. Se negociará bajo el símbolo bursátil SPCX.

A pesar de que SpaceX es una empresa de rápido crecimiento, sus ambiciones superan sus ventas actuales. El año pasado generó unos ingresos de USD 18.700 millones, 33% más que el año anterior. Pero, tras perder USD 4.600 millones en 2023, y obtener un beneficio de USD 791 millones en 2024, volvió a una pérdida de 4.900 millones en 2025 y ya perdido USD 4.300 millones en los primeros tres meses de este año.

Por eso, aunque Musk dice que recibe del Estado solo el 5% de sus ingresos, ese porcentaje es fundamental para la continuidad de la compañía.

Esta OPV aportaría enormes sumas de dinero para lo que ahora es la empresa espacial privada dominante. Y podría convertir a Musk en el primer billonario del mundo ya que controla el 85,1% del poder de voto de la empresa, lo que prácticamente garantiza que mantendrá el control de al menos una pluralidad de votos tras la OPV.

Corolario: habría que ver cuánto vale la empresa sin los fondos que recibe del Estado, coactivamente quitados a los ciudadanos, sobre todo a los más pobres.

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