Néstor Lioret | Montevideo
@|Mirando una talla de Tintín en madera que mi amigo, el viajado, me trajo de Bruselas; me acordé del Ministro Oddone, con quien compartimos el gusto por los cómics de este personaje.
Resulta que hace un tiempo, aquellos que iban a arrancar las raíces de los árboles, nacionalizar la banca, no honrar la deuda y apedreaban al FMI, lo primero que hicieron cuando vieron cerca la elección corrieron de traje y corbata a sacarse la selfie enfrente al FMI, para hacer más palatable al partido Frente Amplio y sus agotadas consignas.
Fue el turno del Contador Astori. Años después, el truco se repite y embelesa a los incautos.
Esta vez nos mostraron a una persona del mundo real, no un burócrata, ni un empleado público consuetudinario, ni un perdedor buscando un premio consuelo, con vasta experiencia en el ámbito privado y las finanzas, un Messi.
Una primavera más tarde su discurso se impregnó de los eufemismos del caso para meter mano en el bolsillo de los que trabajan, y afilar el lápiz para satisfacer a los gritones.
Caso especial el de las AFAPS, donde lo han mandado al frente del escuadrón de demolición, colgando la voz del pueblo en el plebiscito junto a la Biblia y el calefón. Condenando sus lógicas ambiciones presidenciales al olvido.
Así como Tintín en “El Asunto de Tornasol”, salió airoso de sus predicamentos. Los uruguayos le deseamos lo mismo, y acto seguido le sugiero un golpe de audacia equivalente: devuélvale el dinero de las AFAPS a sus dueños, aléjelo de oportunistas, vividores, timadores y envidiosos. Inyecte en la economía local 26.000 millones de dólares. Shock de liquidez e inversiones de proporciones bíblicas; imagine lo que va a recaudar con los impuestos de hoy sobre ese flujo.
Yo presumo que unos cuantos tramitan el pasaporte y se lo llevan a prados más verdes, pero unos cuantos se van a quedar. Al César lo que es del César.