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La salud, derecho esencial

Dra. Diva E. Puig | Montevideo
@|Últimamente, en varios prestadores de salud, se observa que hay médicos que ante una lesión que dice tener un paciente, no se molestan en pedirle que se acueste en la camilla, palparlo, e indicar estudios de imagen (radiografías, ecografías, tomografías computadas, resonancias magnéticas) para poder determinar con certeza las lesiones y con ello indicar el tratamiento a aplicar.

Es inadmisible que un paciente vaya al servicio de urgencia de su proveedor de salud por un fuerte dolor en el pecho y el médico que lo vio, sin siquiera auscultarlo, menos aún hacerle un electrocardiograma, le dijo que era muscular, que tomara un analgésico. Al día siguiente, manejando su automóvil, sintió que le venía un infarto y sólo la gran pericia del enfermero Juan José Rizale, logró convencer a la directora de la otra emergencia del mismo proveedor de salud que estaba haciendo un infarto y le dio pase a un excelente IMAE, al que llegó en los últimos 4 minutos de tiempo y la pericia del equipo logró salvarlo.

También resulta incomprensible que cardiólogos no ausculten, tomen la presión, ni realicen electrocardiograma a todos los pacientes que por algo van a un cardiólogo y más inconcebible aún, que no lo hagan a pacientes que sufrieron un infarto antero latero posterior, con arteria principal tapada 100%, angioplastia de urgencia con colocación de un stent y al mes otra programada con colocación de dos stents, uno liberador de drogas. No es detrás de un escritorio que se controla a un paciente.

Lo mismo sucede con pacientes que llevan al médico un estudio de vasos del cuello que indican que tiene 70% obstruido y directamente el médico le indica una alta dosis de estatina, sin antes contrastar con otro estudio. Eso hizo el paciente por su cuenta, y dio menor al 30% tapado. O sea, lo que se consideran valores normales. Pero esa precipitación, dio lugar a afectarle el riñón, que quedó lesionado para siempre.

De una vez por todas se tiene que tener presente que un paciente no es una máquina, que no se puede decir : se cumplen los 10 minutos y se termina la consulta.

El Ministerio de Salud Pública debe bregar porque al paciente se le brinde una atención digna y responsable, que no acabe cuando el reloj marque los 10 minutos sino cuando su caso se haya estudiado con seriedad y responsabilidad. La salud es un bien fundamental y un derecho humano esencial para la vida, reconocido por la OMS y varios tratados.

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