Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

La rutina

Carlos Ortega | Montevideo
@|Odio la rutina. Debo pensar cómo escapar al tedio de lo mecánico y de poco valor agregado. ¿Será entonces la explicación a la falta de repentización de estos procesos de mi parte? O tal vez sea una excusa para escapar directamente. No se trata de un acto egoísta sino de limpieza mental. Pobres aquellos condenados a vivirla y mucho más aquellos que hacen de esas rutinas indeseables su medio de sustento. En la rutina, en lo mecánico, en lo aplastante de lo límbico no está la felicidad.

En la frustración de la búsqueda diaria de la lucha contra el sistema, ¿qué podemos encontrar? Es el fino equilibrio del desafío constante de una lucha con escarbadientes, en la consideración de lo que puedo pensar como “bien común” y el contrapeso del fracaso personal por el desgaste, los costos y las pérdidas.

No estaré buscando la felicidad en el mate, las tortas fritas y la rambla, en los días libres autogenerados, en las licencias. No reivindicaré la dialéctica moderna de lucha espúrea entre los serviles al sistema con privilegios y los que buscan otros objetivos más cerca del poder pero también dentro del sistema. Jamás entenderé un logro como algo que no admite discusión por básico y absurdo; tampoco entenderé un logro cuando la causa genera una ventaja en favor de no trabajar, generando olor fétido por araganidad. Como una enfermedad crónica es la cultura internacional la que gana espacio e impone de forma lenta sus cambios profundos.

Las distracciones diarias hacen inútil advertir este fenómeno, así como lo lento de la administración encubierta de estos fenómenos.

En el fondo de todo esto encontraremos al sistema. En la superficie, serviles al sistema que en muchos casos ni se dieron cuenta. Obviamente la revolución de las convicciones y los valores no existe.

Todo sigue el mismo patrón de influencias. Es así que gobernar el destino de todos cada vez se resume a menos actividad y menos cantidad de personas. Todo es lo mismo; la política, el fútbol, los grupos corporativos, la delincuencia, la policía, el narcotráfico.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar