Gamexán | Colonia
@|Un hombre solía pasar regularmente por una calle donde había un balcón. Cierto día, le cayó una maceta encima de su cabeza. ¡Mala suerte!, pensó. Días después, de vuelta, aparentemente la misma maceta dio de nuevo sobre su extremidad superior. Pura casualidad, pensó el hombre. Pasaron algunos días, y de nuevo, lo mismo. Esta vez el sujeto reflexionó y llegó a la conclusión de que evidentemente la maceta había adquirido la costumbre de dar contra su cabeza.
Esta historia viene a cuento con lo que está ocurriendo desde que Orsi y su equipo, tomaron el poder.
Pocos días después de asumir el gobierno, llegó la información que habían decidido dar de baja al Proyecto Neptuno (Arazatí) y en su lugar irían por el Proyecto Casupá. Lógicamente, como ya había un contrato firmado, había que desandar el camino, y llegar a un acuerdo con la firma involucrada.
Como la obra todavía no se había iniciado, parece que no fue muy complicado rescindir el contrato, aunque nunca se aclaró cuál fue el costo que el Estado pagó para llegar a una solución “de común acuerdo”. Difícil que haya sido gratis.
Casi al mismo tiempo, hubo otra decisión que casi pasó desapercibida y que tuvo que ver con anular el proyecto de saneamientos para varias ciudades del interior.
El tercer episodio, fue el intento, pero ya por vía judicial, de echar abajo el acuerdo firmado en 2021, entre el Estado uruguayo y la empresa belga Katoen Natie. El acuerdo fue validado por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) que ratificó en 2026 la legalidad de los decretos que materializaron el acuerdo de 2021.
Como vemos, tres macetazos dirigidos a la misma cabeza. Dos acertados, y uno fallado.
Pero faltaba el último y el más complicado, porque el proyecto Patrulleras Oceánicas ya estaba en marcha. Pero contando con un experto en manipular expedientes, la cosa era hurgar para ver si se podía encontrar alguna falencia en el contrato. Y aparentemente - aparentemente porque todo está celosamente reservado - apareció una garantía que no ofrecía - valga la redundancia - ninguna garantía.
Y ahí vino el tercer macetazo: “indicios de estafa y hasta de corrupción”.
Cuatro macetazos - uno fallido - dirigidos a la misma cabeza: Lacalle Pou y su gobierno. Si usted me dice que esto es casualidad o mala intención de alguien, yo no le creo. Me quedo con la conclusión del hombre de la historia: la maceta adquirió la costumbre de caer justo ahí.