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La IA y los nuevos recursos informáticos

Prof. Sheina Leoni | Montevideo
@|Dicen presente en Uruguay.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de concurrir a una conferencia de un tema que desconocía y me llamó profundamente la atención, yo diría que me dejó fascinada por toda la influencia que ya está ejerciendo en la vida humana, y especialmente por el efecto aún mayor que tendrá en unos muy pocos años. Me estoy refiriendo a la Inteligencia Artificial.

Me puse a recabar material y cursos donde pudiera ir teniendo una “idea” de lo qué se estaba hablando. Me asombró la cantidad de sitios que brindan talleres, conversatorios, etc. al respecto (realicé uno y comienzo otro dentro de pocos días); indicador absoluto de la proximidad de este acontecimiento tecnológico.

Este planteamiento, de acuerdo a mi experiencia docente, me llevó a repensar en el peso que tiene y va a tener la tecnología en nuestro sistema educativo; y hay algo que es clarísimo: la IA llegó para quedarse y le guste o no a docentes o autoridades de cualquier gobierno de turno, no se va a poder ignorar. Es más, no es bueno ignorarla, porque el apoyo que la tecnología puede brindar al docente y al alumno es potencialmente importante. El plan Ceibal fue un buen comienzo, pero debemos continuar avanzando.

Y no me estoy refiriendo solo a la IA sino a todos los aportes que nos brindan los recursos tecnológicos si son bien utilizados.

¿Si la tecnología en su amplio espectro puede ser peligrosa en algunos campos, como puede ser el laboral? Es probable, si no poseemos los instrumentos correctos para poder utilizarla adecuadamente.

Supone además la participación de referentes de todas las ciencias y disciplinas para que el paso a este nuevo tipo de sociedad sea lo menos traumático posible. Esto implica que la población debe recibir una preparación especial para no quedar atrás, ya que, sin duda, aportará grandes transformaciones al mercado laboral (por citar uno de los ámbitos más preocupantes).

En cuanto a la educación, es real que en la mayoría de las Instituciones educativas del mundo (sino todas) han hecho eclosión los cursos virtuales, lo cual permite aprovechar disciplinas, carreras, talleres, etc. que se brindan en diferentes países fuera del cual nosotros vivimos. He recorrido virtualmente Universidades, Academias y hasta Bachilleratos de muchísimas sociedades que tienen esta opción como una más en sus programas. Incluso estudio en algunos de ellos.

Y lo he visto ingresar masivamente (a fines del 23 fue impresionante) en numerosas instituciones del Uruguay, la mayoría privadas, pero también en nuevos cursos de centros educativos públicos, como, por ejemplo, la Universidad de la República. Muchos alumnos del nocturno lo ven como una posibilidad fundamental, especialmente para quienes no pueden concurrir en forma presencial. En este turno específicamente existe la modalidad libre asistido que, si bien no es totalmente virtual, implica clases en la Institución educativa cada cierto tiempo y luego seguir los cursos por computadora. Esto requiere conocimientos especiales, no es solo conocer zoom o brindar libros enteros, lo cual podría ser sumamente aburrido y perjudicial para el alumno. Exige una preparación exhaustiva de los materiales y un conocimiento por lo menos básico de las nuevas tecnologías.

El problema no menor que tiene para el docente dictar estos cursos radica en que los profesionales solo reciben sus ingresos mientras los van dictando; o sea, dejan de percibirlos luego de los cuatro meses aproximadamente que estos duran. Eso hace que quienes los toman sólo lo harán luego de asegurarse “horas fijas” que confirmen su sustento anual (como es lógico), o aquellos más nuevos con menor experiencia. Esto, sin duda, exige una revisión muy rápida para dar seguridad a nuestros profesores y afirmar la eficiencia de la modalidad.

Para redondear: la IA y los recursos tecnológicos de todo tipo están aquí, a nuestro lado. De nada valen discusiones si son buenos o malos, si nos gustan o no. Los principales sistemas educativos del mundo los utilizan y si nosotros queremos avanzar a la excelencia tenemos que aggiornarnos en estos.

Caso contrario corremos el peligro de quedarnos en casi una prehistoria cultural. Y esto es impensable para un Estado que supo estar a la vanguardia de los principales países del mundo.

Uruguay debe volver a las primeras posiciones académicas y laborales tal como lo hizo mucho tiempo atrás, cuando nos reconocían por nuestro alto nivel de vida y académico, y no solo por un jugador de fútbol famoso o Punta del Este.

Debemos trabajar sobre el tema en cuestión; es ahora, mañana será tarde.

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