Lautaro Velázquez | Montevideo
@|Este mes el Presidente Javier Milei participó en el Foro de Davos, presentándose como el mayor enemigo del socialismo y el globalismo.
Su discurso acarreó numerosas repercusiones, algunas de ellas en adherencia a sus ideas, desde la derecha europea hasta el propio exmandatario Donald Trump; sin embargo, organizaciones sindicales de todas partes del mundo salieron a protestar en contra de sus medidas.
El miércoles 24 de enero la Confederación General del Trabajo (CGT) realizó el primer paro general en el gobierno de La Libertad Avanza. La masiva protesta tuvo su acto principal frente al Congreso de la Nación Argentina, en rechazo hacia el paquete de medidas que contiene el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y la Ley ómnibus; esta última siendo tratada por los diputados en ese momento.
Lo paradójico es que el gobierno de su antecesor, Alberto Fernández, no recibió un paro general en todo su mandato. Recordemos que el anterior gobierno dejó una inflación del 140%, más de 40% de pobres y altos niveles de inseguridad; pero parecería que toda aquella catástrofe administrativa no fue suficiente para que la CGT decidiera hacer un paro general.
En cambio, ahora nos encontramos con un récord, ya que la medida sindical se realiza a 45 días de la asunción de Javier Milei como presidente.
El PIT-CNT en Uruguay también decidió sumarse a las protestas. Mi pregunta es la siguiente: ¿por qué no se manifestaron en repudio al régimen cubano o venezolano? Hasta el propio gobierno de Alberto Fernández era criticable con la situación devastadora que dejó en la Argentina. No solo que no critica, sino que muchas veces defiende ese tipo de gobiernos.
El viernes 26 de enero el dictador venezolano Nicolás Maduro decidió inhabilitar a María Corina Machado (ganadora de las primarias), impidiéndole participar de comicios electorales hasta 2034. Se trata de un acto de cobardía y delincuencia judicial, ya que viola el acuerdo de Barbados firmado por el gobierno y la oposición el 17 de octubre de 2023.
A pesar de que en este país hay una dictadura, pobreza extrema, miles de trabajadores precarios y tanquetas que pisan opositores, no hay protestas ni marchas por parte de los países que se manifestaron en contra de Javier Milei.
Y de Cuba es mejor no hablar, un país en el que no hay libertad sindical ni libertad política, pero sin embargo el PIT-CNT decidió homenajearlo en uno de sus actos.
El sindicato últimamente se parece a un camaleón, que cambia de color según lo que le conviene; cuando hay una situación incómoda se vuelve gris y escapa, y cuando hay una situación ventajosa se vuelve rojo para que todos lo vean. Por alguna razón deciden “defender” a los trabajadores cuando el gobierno es de derecha, pero cuando no es así, muchas veces no tenemos noticias de ellos.
Esto me llevó a otra pregunta: ¿el sindicato defiende a los trabajadores o defiende una ideología? Los estatutos de la CNT (creada en 1964), que luego asumió como sus principios el PIT-CNT, nos hablan de alcanzar una sociedad sin explotados ni explotadores, la paz mundial y la lucha contra las armas de destrucción masiva. ¿Qué sociedad de explotados ni explotadores buscan alcanzar si los dirigentes sindicales andan en camionetas 4x4, mientras que algunos trabajadores apenas llegan a fin de mes? ¿Qué paz mundial quieren conseguir si defienden dictaduras y apoyan guerrillas?
Es evidente que hay un desfase entre los principios del PIT-CNT y las acciones que lleva a cabo.