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La hegemonía y los relatores de la ONU

Juan Pedro Arocena | Montevideo
@|Las teorías conspirativas suelen estar basadas en fundamentos irreales. Sin embargo, si un observador político conocedor de la realidad socio económica uruguaya leyera al menos tres de los más recientes informes de los relatores de la ONU referidos a diversos aspectos de esa realidad, probablemente concluyera que esa organización está tratando de incidir en la ya desatada campaña electoral uruguaya, conspirando contra el prestigio del gobierno y en consecuencia contra un eventual triunfo de la coalición republicana.

La conclusión sería nuevamente errónea, porque cuando hay hegemonía no es necesario conspirar.

La burocracia de la ONU sabe qué relatores elegir; los relatores saben de antemano qué es lo que deben decir y a qué fuentes de información recurrir, no para recabar datos objetivos, sino para documentar un relato ya preconcebido.

Las fuentes de información también saben qué es lo que deben “informar”. No se trata de una conspiración, se trata de un sistema cultural hegemónico basado en el pensamiento único, que cree conocer el sentido correcto de la historia y que debe poner a su servicio, sus distorsiones, sus manipulaciones, sus medias verdades, cuando no directamente sus falsedades.

El pensamiento único viene a llenar con mayor eficiencia el vacío que dejó el fracaso y la vergüenza del sistema de partido único. El “todo vale”, vale, porque el pensamiento único cree estar al servicio de la gran causa de la humanidad.

Pedro Arrojo Agudo es el Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento. No está mal el término, desde el momento en que “relator” es aquel que construye un relato y Arrojo Agudo, con agudo arrojo, lo construyó. “He tenido contacto en particular con el sindicato de OSE que es la gente que está trabajando al pie de obra”, declaró.

Lo peor es que lo hizo buscando justificarse. Y en cierta forma todo es congruente, porque Arrojo, también arroja bombas de humo en sus “relatos”. Un humo que oscurece verdades, dificulta la visión y con la complicidad de la antipatria oriental, contribuye a desinformar sobre la más plena democracia de todo el continente americano.

Arrojo fue también diputado de Podemos, el partido de ultraizquierda español que fuera solidario con la Venezuela de Chávez y que fuera también muy bien retribuido por ello en la época de los petrodólares generosos del “Socialismo del siglo XXI”. Y con esos antecedentes el Sr. Agudo se especializa en derechos humanos y como tal, la ONU lo contrata.

Lo demás ya lo conocemos de sobra en Uruguay: no todos son derechos humanos. Derechos humanos son sólo aquellos cuya violación (la verdadera sin dudas, pero también la presunta o simplemente la inventada) es perpetrada por quienes el pensamiento único exige denunciar.

Al respecto de los dislates de los relatores de la ONU, también habría que comentar los informes sobre la normalización de la explotación sexual de menores y la falta de libertad de expresión en Uruguay.

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