Gabriel Goldman | Montevideo
@| Respuesta al artículo de Matías Chlapowski, “La guerra contra Irán”, publicado el pasado sábado 4 de abril.
¿Realmente le parece al Sr. Chlapowski que la guerra fue originada porque los israelíes solo “tienen el convencimiento de que Irán no acepta su existencia”?
Señor: Irán declara a diestra y siniestra, hace tiempo, que su propósito es destruir a Israel. Para ello construyó un arsenal pocas veces visto de misiles balísticos y bombas de racimo, así como se abocó a enriquecer uranio para tener la bomba atómica y a proveer de misiles y billones de dólares a organizaciones terroristas cómo Hezbolá en Líbano y Hutíes en Yemen para que bombardeen Israel.
Y como si esto fuera poco, asesinó últimamente a sangre fría por parte de su policía callejera sanguinaria a decenas de miles de iraníes que salieron a manifestar por mayores libertades.
La guerra de Israel y EE.UU. contra Irán (que esperemos no dure mucho más) es la lucha por la seguridad de Occidente frente a un régimen antisemita y sanguinario, que apoya no solo a quienes quieren destruir al único Estado judío, sino también a los árabes que coartaron la solución de dos Estados en las numerosas veces que esta opción les fue brindada (véase el libro de Mauricio Bergstein: “¿El diálogo imposible?”) desde la resolución de la ONU en 1947 y pasando por las ofertas increíbles de los Primeros Ministros israelíes Barak y Olmert, ya en este siglo.