Dr. Justo Germán Alonso Tellechea | Montevideo
@|¿Quién compró una estatua de bronce de un monumento público y por qué no conocemos su responsabilidad?
La condena de los autores del robo de la escultura “El Peón Rural” deja una sensación de profunda insatisfacción. Más allá de la discusión sobre la pena impuesta, persiste una interrogante que considero aún más relevante: ¿qué ocurrió con quien compró la estatua robada?
Hasta el momento, no se ha informado públicamente quién adquirió la escultura ni si se investigó su eventual responsabilidad. Sin embargo, si existió una compra, necesariamente hubo un comprador, y conocer su identidad y grado de participación resulta esencial para esclarecer plenamente los hechos.
Además, cuesta creer que alguien pudiera adquirir una escultura de bronce perteneciente a un monumento público por una suma irrisoria sin sospechar su origen ilícito. No se trataba de un objeto cualquiera ni de simple chatarra, sino de una pieza que forma parte del patrimonio cultural de todos los uruguayos.
Esta cuestión adquiere especial importancia porque, mientras los reductores y compradores de metales robados no sean identificados y sancionados con firmeza, continuarán los robos de cables, placas, esculturas y otros bienes públicos. El ladrón roba porque existe alguien dispuesto a comprar.
Como ciudadano, me preocupa que la investigación parezca haberse detenido en quienes ejecutaron el hurto, sin avanzar con la misma determinación sobre quienes pudieron obtener un beneficio económico de él. Combatir únicamente al autor material del delito implica dejar intacto el mecanismo que incentiva y sostiene estos hechos.
Por esa razón, la ciudadanía merece saber quién compró esa estatua y cuál fue su responsabilidad.
Solicito expresamente a las autoridades competentes que identifiquen al comprador de la estatua e informen con claridad el estado de la investigación sobre su eventual responsabilidad, a fin de garantizar el pleno esclarecimiento de este hecho.