Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

La derrota también se juega

Eduardo Sellanes Iglesias | Montevideo
@|España fue un justo campeón del mundo.

No ganó por una jugada aislada ni por un error del rival. Ganó porque durante ciento veinte minutos impuso su fútbol, controló el partido y redujo a una selección argentina que prácticamente no pudo inquietarla. La victoria por 1 a 0 fue ajustada en el marcador, pero amplia en el desarrollo del juego.

Hasta allí, el deporte. Lo que ocurrió después pertenece a otro terreno. Las imágenes recorrieron el mundo: incidentes entre jugadores, empujones, agresiones y, lo más doloroso, varios integrantes de la delegación argentina dando la espalda mientras España levantaba la Copa del Mundo. La FIFA abrió una investigación disciplinaria para determinar responsabilidades.

Perder nunca es agradable. Pero hay una diferencia enorme entre perder un partido y perder la compostura. La historia del deporte está construida sobre victorias memorables y derrotas dignas. El verdadero campeón no se mide solamente cuando levanta un trofeo. También se mide cuando acepta que otro fue superior.

España aplaudió al subcampeón al recibir sus medallas. Ese gesto honró al fútbol. La respuesta argentina no estuvo a la misma altura. Lo más preocupante, sin embargo, no fue lo ocurrido sobre el césped. Fue comprobar que una parte importante de la opinión pública argentina justificó o minimizó esos hechos. Cuando una sociedad deja de exigir respeto por las reglas básicas de convivencia deportiva, el problema deja de ser futbolístico y pasa a ser cultural.

Criticar una conducta no significa atacar a un pueblo.

Argentina es una nación extraordinaria. Ha dado al mundo deportistas, científicos, artistas y millones de ciudadanos de bien. Precisamente por eso merece representantes que estén a la altura de esa grandeza. Tampoco corresponde trasladar responsabilidades a la inmensa colonia argentina que vive en España. Son millones de personas que trabajan, estudian, forman familias y contribuyen cada día a la sociedad que las recibió. Sería injusto juzgarlas por la conducta de una selección de fútbol.

El deporte enseña mucho más que a ganar.

Enseña a respetar al rival, a reconocer el mérito ajeno y a aceptar que, algunas veces, el otro juega mejor.

España ganó la Copa del Mundo. Pero la mayor lección que dejó aquella final no estuvo en el gol de Ferrán Torres. Estuvo en recordar que un título se celebra durante una noche.

La dignidad, en cambio, se conserva para toda la vida.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar