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La ciudad no aguanta más humo

El Ciudadano | Montevideo
@|Pozos, deudas y la pantalla del “Plan de Diversidad”.

Abrís la canilla de los impuestos y pagás puntual, salís a la calle y te encontrás con los mismos pozos de siempre, la mugre a la vuelta de la esquina y zonas que de noche son una boca de lobo. Te preguntás: “¿A dónde va mi plata?”.

La respuesta acaba de salir en los diarios: va para el lanzamiento del “Plan por la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género 2026-2030”; más de 100 propuestas de “inclusión” para tapar que la ciudad se cae a pedazos.

Vamos a hablar claro, tenemos una Intendencia que está técnicamente quebrada y que no para de pedir préstamos para endeudarnos hasta el cuello, pero claro, la austeridad es para los giles. Mientras te dicen que no hay plata para las funciones básicas (arreglar calles, limpiar y alumbrar), te arman un plan gigante que lo único que incluye es la creación de más cargos de confianza a dedo, más talleres, más comisiones y más sueldos públicos para militantes y ONGs amigas.

Es el manual de la vieja política, usar causas nobles como escudo para esconder la incompetencia y acomodar a la tribuna.

Y acá viene el verdadero negocio, todo este festival de deuda y humo tiene un solo objetivo; no es cuidar a las minorías, es financiarle la campaña nacional para el 2029 al Intendente.

Un ilustre anónimo; un tipo sin peso político propio, sin carisma y con menos personalidad que un árbol de plástico.

Como el hombre no brilla por sus ideas ni por su gestión, necesitan usar la billetera de la Intendencia para comprarle el brillo. Te rompen el bolsillo a vos con tasas y patentes para pagarle el marketing progre, los eventos y los asesores de imagen que intenten transformar a un fantasma en un presidenciable.

Es el negocio perfecto para ellos, ellos se quedan con los cargos y la foto inclusiva, y vos te quedás con las deudas, la mugre y los pozos.

Hay que empezar a exigir que dejen de usar la caja de la ciudad como si fuera el cajero automático de su partido político.

A una Intendencia se le paga para que las luces prendan y la basura se levante, no para ser la agencia de publicidad de un candidato que no conoce nadie.

Menos relato, menos ingeniería social y más gestión.

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