José Rimonti | Montevideo
@|Del espacio público al living de casa.
La reciente medida de la Intendencia de Montevideo (IMM), bajo la gestión del Intendente Mario Bergara, representa un atropello a la vida cotidiana y sanitaria de los vecinos. Con el pretexto de limpiar las calles, la solución ha sido meter la basura en nuestros hogares.
Es un atropello dictatorial disfrazado de gestión. ¡Basta de solucionar los problemas de la Intendencia invadiendo nuestra propiedad privada!
Nos obligan a ceder un espacio de 1,20 m x 0,60 m dentro de nuestras casas para alojar no uno, sino dos contenedores gigantes.
No todos cuentan con espacios amplios; para muchos, sacrificar un metro de profundidad implica obstruir pasillos o áreas comunes.
¿Dónde pretenden que los ubiquemos quienes no tenemos patio? ¿En el living, en el comedor, en una pequeña terraza? Esta imposición modifica nuestra propiedad privada sin ninguna consulta popular previa, esa que tanto mencionan desde el oficialismo cuando les conviene.
Es un verdadero despropósito obligar al ciudadano, especialmente a los adultos mayores, a movilizar estos tachos pesados, sacarlos bajo el frío o la lluvia y esperar en la vereda a que pasen a vaciarlos. Mientras la IMM se jacta de este “logro”, los vecinos sufrimos una medida dictatorial que traslada un problema municipal al interior de nuestras casas.
Llama la atención el silencio de la ciudadanía ante una resolución que, en lugar de optimizar el servicio público, “soluciona” el problema de la basura en la calle invadiendo la propiedad privada. No es un avance; es un retroceso en derechos y una falta de respeto al contribuyente.
Es hora de que los ciudadanos reaccionemos ante este atropello indignante.