Máximo Luppino | Montevideo
@|No son pocas las voces que se alzan pidiéndole al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que encabece la resistencia política ante el prometido avance depredador del presidente Milei.
La paralización de la obra pública por parte del gobierno libertario ya desató una oleada de telegramas de despidos.
Javier Milei habla e inquieta a la gente. Insinuó que quizás no se pagaría el aguinaldo si la recaudación no es suficiente. Olvidando el señor presidente que el aguinaldo es un derecho adquirido vigente.
Las luces de alarma se encendieron en las provincias argentinas. Kicillof rápidamente pidió autorización a la legislatura provincial para tomar deuda por 150 millones de dólares para hacer frente a los aguinaldos y no detener la obra pública provincial ya en marcha para todo el 2024. De esta manera, mantiene en pie la poderosa provincia de Buenos Aires y no entra en el desdén sombrío que promete Milei apoyado por Macri.
El clima político nacional se aprecia desordenado, por decir lo menos. Parece que Milei no estaba tan listo para asumir como lo afirmaba. Tal es el desconcierto imperante, que la propia dolarización y la anulación del Banco Central se encuentran cuestionadas y parecen haber entrado en el carrusel de dudas que aparenta padecer de forma crónica el flamante gobierno libertario.
Para condimentar el tono destemplado de las humanas relaciones del equipo presidencial, la señora vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, visitó las cúpulas de las fuerzas federales de seguridad en lo más parecido a una reunión protocolar oficial sin haber asumido su cargo aún, sin consultar ni avisar de sus movimientos a Javier Milei; dejando un mensaje de acefalía de autoridad en el seno presidencial.
En medio de las declaraciones de Javier Milei sobre el dinero que no alcanza y los recortes que se producirán, el señor presidente viajó a EE.UU. en un vuelo privado pagado por un reconocido e influyente empresario. Gentileza o atenciones que luego derivan en favores que se deben “pagar” desde la administración central. Al igual que la estadía presidencial en un lujoso hotel céntrico.
Por ahora tenemos algunas certezas: a Milei le encanta vivir muy bien sin honrar la austeridad que estos tiempos exigen. Que su plan de gobierno es tan incierto como los funcionarios que entran y salen de los cargos en cuestión y que Mauricio Macri sí posee un plan de gobierno concreto.
En la vereda de enfrente, aparece Axel Kicillof como la “punta de lanza” de la resistencia popular peronista, quien recibió el mandato de la liga de los gobernadores peronistas de plantear firmemente al nuevo gobierno nacional los siguientes tres puntos: 1) La Coparticipación Federal no se toca. 2) La obra pública no se frena. 3) La compensación por la pérdida de fondos que provocaron la rebaja del IVA y de ganancias.
Entre las medidas de ajuste de Milei, los reclamos que emergerán por la necesidad popular y la determinación del peronismo de no ser manoseado, se forma un combo de conflicto.