Ex empleador | Montevideo
@|Ante la decisión empresarial de una compañía internacional de relocalizar su centro de atención a clientes a otros países en los que opera, la reacción sindical – apoyada por el PIT-CNT según los medios de prensa – ha sido de cuestionar que ello ocurra.
Es comprensible la situación de los 250 funcionarios aparentemente afectados por la pérdida laboral y discutible la forma de manejar el tema si no hubo una comunicación previa adecuada por parte de las autoridades de la empresa.
Pero, si se están cumpliendo los requisitos legales correspondientes a los despidos y abonándose las indemnizaciones respectivas, no existe respaldo institucional para cuestionar la decisión.
Los puestos de trabajo no están garantizados en ninguna actividad, salvo para los empleados públicos. Pretender recorrer este camino a futuro puede determinar la pérdida de atractivo para las inversiones extranjeras en Uruguay (quienes las hacen ya ven hoy como uno de los ingredientes más negativos del mercado local la actitud irracional y violenta de las organizaciones sindicales).
Cabe mencionar al respecto, que se sigue sin legislar sobre su funcionamiento y el alcance de los ámbitos de su actuación.