Jaque mate

@|Al hábil relato le han dado jaque y el mate, queda a cargo de los hechos.
En su "Lógica viva", el Dr. Carlos Vaz Ferreira trata en un capítulo: "cuestiones de hechos y cuestiones de palabras".

Ahí lo sustancial con la sonada revelación de las actas de Gilberto Vázquez.
Ese relato fue sagaz y tesoneramente fabricado y moldeado. La historia, se fue convirtiendo en axioma sagrado, indiscutido y obedecido.

Desbordan en su ideología los dogmas, asertos, eslóganes, medias verdades que en la repetición de los seguidores se vivifica en consciencia e inconsciencia que trasciende hasta llegar al voto elector. Edifican una proyección cultural que se hace mito partidario como una hostia inmaculada.

Desde el año 1985, el Presidente de la República fue erigido por la democracia como el ciudadano número uno por encima de todos los comandos y de todas las fuerzas.

Así, las obligaciones administrativas y morales no lo habilitan para el dejar hacer y omitir la lectura directa o por referencia del texto de esas actas. Y también lo conmina el añejo reclamo de su fuerza política, presente en todo acto de protesta, pancartas o marchas numerosas con una prensa complacida, por decir lo menos.

Luego que por acierto del actual gobierno se conocieron, suena artero e hipócrita hablar de entelequias u operaciones de ocultamiento. Roza la ficción y lo que no se cree.

En un plano paralelo conviven la palabra que todo lo pudo y los hechos. A los que debe apelar el ciudadano que por décadas soportó la cantinela sagrada.

Pensemos; razonemos. ¿Fue de orden institucional no ordenar y exigir conocer ese texto revelador?

Si somos exigentes con la verdad nos paramos y aplaudimos.

Es el triunfo de la lógica viva: dos y dos son cuatro. ¡Jaque mate!

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