Néstor Lioret | Montevideo
@|Habiendo fracasado en los trucos básicos y probados para llevar seguridad a los contribuyentes (respetar y hacer respetar a la Policía, requerir identificación y averiguar qué hacen esos encapuchados a las tres de la madrugada en un barrio de familia, y plantar pie donde sea), el ministro Negro nos anuncia, con cara de circunstancia, la colocación de unas cámaras que captarán cuando salgamos en el auto a vacacionar, el uso del celular, con quién vamos y un largo etcétera, en una clara y descarada intromisión a nuestro derecho a la intimidad. Mañana nos van a prohibir determinado color de bermuda u obligar a un corte de pelo único o al cuello mao.
Una pregunta obligada: si con varias filmaciones que muestran a tres sujetos realizando un atentado explosivo estilo nuestros años 60 y 70, en pleno Montevideo, y a metros de embajadas extranjeras, no hay nadie a disposición de la Justicia y la noticia se apagó en la prensa: ¿a quién va dirigida esa vigilancia? Dignos émulos de Lavrenti Beria.
A la oposición, calentita y abrigada mirando el “fobal” y a nuestros incautos y sufridos ciudadanos les recomiendo, a falta de alguna serie interesante, volver a mirar el film “La Vida de los Otros”, 2006. Después me cuentan...