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Ing. Selva Rubbo de Del Campo – A su memoria

Ing. Rosario Pou | Montevideo
@|Recientemente falleció la Ing. Selva Rubbo; una de las primeras mujeres agrónomas forestales que tuvo Uruguay, y su vida- además de su nombre- estuvo ligada fuertemente a su profesión. Hija de uno de los silvicultores más importantes de Uruguay, el Ing. Agr. Rómulo Rubbo, compartió con su padre la pasión que también me unió a ella: la plantación y cuidado de los bosques.

En sus primeras etapas de Ingeniero Forestal en Uruguay, Selva dio sus primeros pasos profesionales en la entonces influyente Escuela de Silvicultura de la Universidad del Trabajo del Uruguay, en Maldonado, que formaba Técnicos y trabajadores forestales: fue aquí donde conoció a su futuro esposo, el Tec. For. Julián Del Campo.

Mujer muy extrovertida, bonita y pasional, en la década de los 90 Selva puso toda su energía, creatividad y capacidad en la valorización y rescate del Arboretum Lussich, que había sobrevivido etapas de deterioro por descuido y desastres naturales. Supo guiar no solo a sus trabajadores, sino a muchos estudiantes y entusiastas a seguir la senda de Lussich: atesoro ese período en el que regresé “al Lussich” de la mano de Selva. En esta exigua memoria es necesario explicar que el arboretum fue una de las principales fuentes de conocimiento, entrenamiento y visión de futuro: aula universitaria del Profesor César del Castillo Lussich, que año a año enseñaba sobre los árboles y el mundo; con el ejemplo de tantos ejemplares de tan diferentes procedencias plantados por su abuelo que vivían, maduraban y creaban suelo donde antes había piedras…

Entusiasmo, pasión y una nota de excentricidad era lo que unía a estos antiguos forestales… la visión de lo que podía suceder si se aprovechaba Uruguay para la producción de madera, y también para incorporar colores, frutos y perfumes al diario vivir como coincidían utopía y realidad.

A partir de entonces, el matrimonio Rubbo-Del Campo dejó en Maldonado por segunda vez, su esfuerzo en la forestación: el Arboreto Lussich, la Isla Gorriti, sus árboles, su familia, sus amigos.

Los caminos de la vida nos mantuvieron cerca, unidas por la pasión y la lucha a dar por los árboles y los bosques, en el entendido de que son testigos vivientes de la historia de la humanidad.

Selva se fue, pero queda en cada rincón de ese bosque que tanto amó, en tantos árboles que se entrelazan en la lucha por seguir compartiendo-compitiendo y viviendo, su ideal de un mundo real, donde el pasado marca profundamente el futuro.

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