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Himnos de otra época

Abuelo reflexivo | Montevideo
@|El pasado 19 de junio, concurrí al evento de promesa y jura de la Bandera en la institución educativa de uno de mis nietos. Al escuchar el Himno Nacional y el correspondiente a “Mi Bandera”, entre otros, me puse a reflexionar sobre la lógica de este evento y de los textos respectivos que corresponden a otra época de la vida nacional.

En lo personal, con toda la importancia histórica que pueden tener esas manifestaciones de carácter institucional, sería necesario rever tanto el enfoque de ese evento, como la conveniencia de actualizar los textos correspondientes a la realidad de esta etapa de la historia uruguaya.

Se debería inculcar la importancia de la responsabilidad individual y colectiva en temas tales como la educación, el trabajo, la participación en el desarrollo de la sociedad, la necesidad de actualización permanentemente de los conocimientos, la creatividad, la importancia de asumir riesgos y afines.

En lo personal, entiendo que no tiene sentido pedir a niños y adolescentes jóvenes que manifiesten su intención de cumplir con afirmaciones tales como:

- “Orientales la Patria o la tumba”.

- “Y muriendo ¡también libertad!”.

- “Es su sombra la que buscan los valientes al morir”.

- “No ambiciono otra fortuna… ni reclamo más honor… que morir por mi bandera…”.

Las naciones conservan sus símbolos y honran su historia, pero cada generación tiene el desafío de reinterpretarlos para que sigan siendo fuente de inspiración y compromiso con los desafíos de su tiempo.

Sé que no es un planteo sencillo de llevar a la práctica y seguramente polémico, pero resulta pertinente preguntarse si algunos mensajes concebidos en otra etapa histórica continúan siendo los más adecuados para transmitir los valores que demanda la sociedad contemporánea.

Preservar los símbolos nacionales y honrar nuestra historia no impide reflexionar sobre la manera en que eso dialoga con las nuevas generaciones. Quizás el desafío no sea abandonar las tradiciones, sino encontrar formas de que sigan inspirando a los uruguayos del siglo XXI.

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