Lic. Guillermo Camp | Montevideo
@|Algo huele a podrido pero no en Dinamarca, sino mucho más cerca.
El caso Penadés ha dejado al descubierto que no todo se vale siendo un dirigente político, aún así parece que hay fuerzas que han tratado de impedir que la justicia haga su trabajo; quiero creer que no es así. Pero de serlo, que vayan afilando la guillotina y que las cabezas empiecen a rodar.
Quiero creer que este gobierno va a depurar y sacar la fruta podrida del cajón. Que sea por convicción no a pedido de aquellos que ahora se rasgan las vestiduras, pero cuando gobernaron defendían a capa y espada a todos los corruptos y delincuentes en sus filas, aún lo hacen.
Corten el miembro antes que se expanda la gangrena, si no, miren lo que es la República vecina. Futuro sombrío, ¿no?