Esteban Vicente | Colonia
@|La Madre Naturaleza nos impone contra medidas a los desbordes que los seres humanos llevamos a cabo contra ella.
En los últimos años, hemos producido una acumulación de factores que provocan reacciones químicas y físicas conducentes a desequilibrios en la composición atmosférica. Así se produce la cada vez mayor combustión de energía para atender a los requerimientos industriales, se avanza sobre territorios forestales para convertirlos en aptos para la agricultura y la ganadería y se propicia un gradual pero sostenido calentamiento global.
En el último año, en el hemisferio norte, donde existe la mayor concentración de territorio y población humana, se han sumado a los desarrollos industriales de EE.UU., de China y de India, la invasión de Rusia a Ucrania. Ello derivó en que Alemania, principal economía de la región, tuviera que volver a utilizar carbón para suministrar energía, que se quemen diariamente toneladas de explosivos sobre lo que antes era un territorio extensivamente dedicado a la agricultura. Ya, a esta altura del año, es decir en la primavera boreal, hayan síntomas de una grave sequía en España, Portugal, Francia, etc.
En estos países se han invertido millones de euros en plantas desalinizadoras con el propósito de atender la demanda creciente de agua dulce, no proveniente de la lluvia natural, cada vez más escasa.
En estos lares qué tenemos: falta total de previsión, de inversión, de manejo irresponsable de un recurso que se suponía infinito, y de asunción de responsabilidades.
Entre las Empresas del Estado, siempre hemos escuchado sobre Ancap (ochocientos millones de dólares de capitalización por parte el Estado para evitar su quiebra); sobre Antel (80 millones de dólares de más para su “Arena”); sobre UTE (100 millones de dólares de pérdida junto con Ancap por la regasificadora) y muy pocas veces sobre OSE.
Ahora, como el dicho “Se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena”, truena pero no llueve y entonces vemos que el Río Santa Lucía está casi seco. Aquí su patronímico fue muy acertado pues era la patrona de la vista, la que no existió para que por lógica no fuera la casi única suministradora de agua potable para la capital y su entorno con más de un millón y medio de habitantes.
Y como es lógico, aparecen los predicadores de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. El Pit Cnt convoca a una movilización en “defensa del agua”. Difícilmente vayan con horquetas a las nacientes del Río Santa Lucía para ver si allí hay más agua, o la junten en recipientes cuando caiga un chaparrón, o se dediquen a limpiar las cunetas para que cuando llueva, el agua vaya para los arroyos y no para las casas, o que colaboren en remendar los caños de OSE con pérdidas desde hace días.
Los Intendentes del FA en campaña presidencial clamaron por la rebaja de los cargos fijos de OSE, sin contar que tiene un precio regalado si se la compara con el agua envasada. En Montevideo, el saneamiento está a cargo de la Intendencia, la que cobra una tasa al respecto.
¿Si no va a haber agua para tirar la cisterna, va a eliminar la tasa de saneamiento?