Ciudadano preocupado | Montevideo
@|En los últimos meses han aparecido personas que informan en sus cuentas de “X” sobre gastos del Estado sobre desembolsos exagerados y fuera del contexto de las funciones de los respectivos organismos ordenadores de gastos.
La situación ha recrudecido con regalos de fin de año a políticos y funcionarios públicos.
El Estado gasta indebidamente y sin control, con decisiones que son adoptadas por personas de las líneas de autoridad funcional, pero no existe ninguna evaluación independiente de la lógica de su concreción y de su aporte a la sociedad que los financia.
Nadie tiene la función ni la capacidad de controlar partidas concretas y su relación con los fines de las instituciones y su aporte a lo que son las razones de su existencia y a los resultados que deben concretar.
Ocurre a nivel nacional, departamental, empresas públicas y demás entidades.
Los presupuestos que se aprueban periódicamente no tienen un nivel de desglose importante, sino que refieren más bien a partidas globales por grandes conceptos.
Es importante saber que se gastó dentro de la normativa legal admitida, pero lo realmente relevante refiere al impacto generado y a la eficacia del dinero desembolsado.
Y, entonces, todas las soluciones que plantean los políticos ante cualquier tema vienen por el lado de la creación de nuevos impuestos a cargo de los ciudadanos, que no tienen “voz ni voto” a ese nivel.
Por eso es muy importante que este tipo de preocupaciones se difundan con la mayor amplitud posible y cuestionando su ocurrencia y su proliferación.
Por supuesto que, adicionalmente, los gobernantes o políticos o jerarcas públicos han llevado adelante proyectos de todo tipo, absolutamente deficitarios, sin ningún aporte al desarrollo del país, y no tienen responsabilidad personal por asumir las consecuencias de esas decisiones.