Néstor Lioret | Montevideo
@|Estimado lector, imagine a la ciudad de Montevideo con una policía equipada con un Chevrolet del 56, listo para el servicio, con mecánicos haciendo milagros y otro patrullero del mismo tipo que no siempre está operativo por falta de repuestos, más su propia vetustez.
Imagínese la desprotección que sentiría, para solaz de los cacos.
Ahora alejémonos un poco y pongamos a Uruguay en aguas territoriales.
La custodia del espacio aéreo sobre dicho territorio le corresponde por ley a la Fuerza Aérea Uruguaya. Dicha función se llama policía aérea, abarcando el control del espacio aéreo y la disuasión.
Por acción u omisión, el poder político ha dejado languidecer las capacidades que por ley se le asignan a la fuerza.
El crimen organizado lo sabe, la población, quizás sin saberlo, lo sufre.
No está lejano el día que se requiera del patrullero urgentemente y, cómo está sobre cuatro gatos, no pueda acudir.
La República Oriental del Uruguay necesita urgentemente aviones interceptores y radares.