Néstor Lioret | Montevideo
@|En alguna ocasión he acudido a este espacio que generosamente se nos brinda, para alzar mi voz, reclamando por nuestras Fuerzas Armadas; especialmente la Fuerza Aérea Uruguaya.
Hoy, con enorme beneplácito, veo en portales especializados y prensa en general, el anuncio de que nuestra FAU adquirió aeronaves de combate de nuestro vecino Brasil.
Poco nuevo que decir de esta excelente montura desarrollada desde cero, con el cometido que viene cumpliendo en teatros de operaciones que van desde Afganistán hasta Colombia y el propio Brasil.
Seguro hay mucho estudio y planificación detrás, mérito de la propia Fuerza, mucho ruido en contra y a favor (me incluyo). Pero rescato en tiempo de frazadas cortas el hecho de asignar recursos que se volcarán directamente para custodiar nuestra soberanía, para tranquilidad del hombre de a pie.
Quizás no sea casualidad que la última incorporación equiparable haya sido bajo un gobierno nacionalista; hechos, no palabras.
Por último: aquí se ve la madera de estadista de nuestro titular del Ejecutivo, a despecho de afinidades ideológicas o personales, teniendo como norte el bienestar general.
¡Dignidad arriba y regocijo abajo!