Esteban Szabados | Brasil
@|Hay unos dos millones de canes y un millón de gatos domesticados en la ciudad de San Pablo, donde viven once millones de habitantes.
Es decir, una de cada cuatro personas tiene un perro o un gato en su casa. Por ello, las tiendas de mascotas se transformaron en un negocio rentable. Y los números lo confirman porque este sector creció en un 316 % en los últimos seis años, según CNN Brasil.
En total son unos 9.969 comercios dedicados a este ramo de la alimentación y cuidado de mascotas. Además, la ciudad ya está preparada para esta nueva realidad. Hay hoteles, restaurantes y tiendas acondicionados para recibir a los clientes con sus animales de compañía.
Muchos sociólogos constatan que hoy en día las personas prefieren tener mascotas a tener hijos. En Brasil, la media de natalidad cayó a 1,65 hijos por mujer, según el censo de 2022 (datos del IBGE).
La correlación entre nacimientos y acogida de animales son inversamente proporcionales. Los urbanitas se sienten acompañados de seres vivos que no hablan, pero ladran, maúllan, pían, ululan o cantan.
Para mí, esta situación es un reflejo de la fragmentación social en la que vivimos. La interacción social a través de una conversación quedará en desuso, lo que llevará a un deterioro de esa habilidad social.
Es una paradoja que la comunicación haya posibilitado agruparnos y evolucionar más que los otros animales, y ahora, ante la soledad y la fragmentación social, el hombre tenga que recurrir a la tecnología y a su dependencia emocional.