Dr. Jorge W. Álvarez | Montevideo
@|No es una alegoría ni una extravagancia. Es una síntesis de cómo sería en el futuro el nombramiento del Fiscal de Corte y Procurador General de la Nación, según un proyecto recién presentado en la Cámara de Representantes con el propósito de terminar con la “perpetuidad” o “forma indefinida” con que la Dra. Mónica Ferrero ocupa el cargo. Lo cual es, rotundamente, falso.
Abreviando, la propuesta funcionaría así: el Fiscal de Corte sería designado mediante sorteo público entre los fiscales penales de Montevideo, por un período de seis meses, al cabo del cual se repetiría el sorteo hasta agotar la lista de candidatos.
Desde el punto de vista jurídico es una aberración de tal magnitud que de solo leerla eriza la piel y deja ancho margen para la crítica, incluso la humorística, siempre bienvenida.
Pero vayamos al grano. Un sorteo público para proveer un cargo de tan alta jerarquía exige una infraestructura física que dé amplias garantías para que el azar se manifieste en su plenitud. Y el único lugar apto para ello sería la sede de la Dirección de Loterías, donde se cuenta con elementos exclusivos para que la suerte decida, tal como sucede con el Cinco de Oro.
Se le llama globo o bombo al aparato giratorio donde se depositan las bolillas que dirán quién fue el elegido por la suerte. En este caso, quién será, nada menos, Fiscal de Corte por un lapso de seis meses.
Pero ahí no termina todo. Como el sorteo es público, se supone que irían los posibles candidatos, sus familias y sus amigos, además del público en general, lo cual ambientaría que se formara una especie de comunidad o romería entre los presentes, unidos por la incógnita del resultado.
Despejada la cual y dejando volar la imaginación, la escena se completaría con aplausos y felicitaciones al “feliz agraciado” y todos se despedirían dándose la mano sin saber porqué.