Ps. Jorge Ballario | Argentina
@|Charlando con un médico amigo sobre la clásica clasificación de las enfermedades en leves, moderadas, severas o graves, le planteé el siguiente dilema: ¿qué es mejor, tener cuatro dolencias leves o solo una, pero severa? Me respondió que prefería las leves, porque prácticamente no interfieren en la vida del paciente, mientras que la severa requiere tratamientos y un seguimiento estricto.
Propongo una analogía entre esa clasificación médica y el sistema de “Etiquetado Frontal de Alimentos” que advierte sobre cuatro excesos posibles —azúcares, sodio, grasas y grasas saturadas— mediante octágonos negros. Así no sabemos si cada exceso es leve o grave. Podrían darse casos en los que uno o dos excesos muy elevados en un alimento resulten comparativamente más problemáticos que los cuatro de otro producto, pero apenas superiores al límite permitido.
El envase incluye la tabla nutricional con las cantidades de cada componente. Sin embargo, allí suele concentrarse mucha información, en letra pequeña y que a veces requiere cálculos para interpretarla, por lo que son pocos los consumidores que la consultan.
La información faltante en los octágonos podría incorporarse de un modo simple. Los números 1, 2, 3 o 4 indicarían el grado del exceso: leve, moderado, severo o grave, respectivamente. Y la suma de esos valores podría aparecer en un quinto octágono, que indicaría con una sola cifra la ecuación final del producto: 16 representaría el máximo nivel de gravedad del alimento, mientras que 4 correspondería al caso de cuatro excesos apenas leves. Con menos o ningún exceso, la cifra sería inferior, incluso 0.