Votante moderado | Montevideo
@|Reflexionar como ciudadano moderado respecto a las características de los potenciales candidatos más apoyados en la interna del “Frente Amplio” (FA) conduce a conclusiones – seguramente subjetivas- que impregnan de preocupación la eventualidad de dejar responsabilidades presidenciales en esas manos.
Con aciertos y errores (y hubo muchos de estos últimos), por lo menos Tabaré Vázquez y José Mujica tenían un nivel de predicamento importante dentro de la coalición de partidos de izquierda, que les permitía un cierto nivel de autonomía para las propuestas y la toma de decisiones, aunque fueran condicionados de alguna manera por sus seguidores.
Ello es evidente que no ocurre así hoy en relación con ninguno de ellos y, en particular, el Sr. Yamandú Orsi está supeditado a las directrices del “Movimiento de Participación Popular” (MPP) y la Sra. Carolina Cosse a las del “Partido Comunista” (PC) y, ambos – en mayor o menor medida - a los postulados políticos del “PIT-CNT”.
El período de 15 años de los gobiernos del “FA” fue una clara muestra del poder sindical en las decisiones habituales de los gobernantes de la izquierda y hasta “heredó” su presidente.
En los cinco años de la actual Administración, todo lo que ha hecho la referida fuerza política es cuestionar las decisiones adoptadas, usar tonos agraviantes y descalificaciones indebidas, sin aportar alternativas concretas para los problemas.
Al darse crisis mundiales (la pandemia, la guerra) sus propuestas fueron de carácter extremo y con enfoque desestabilizador.
No hay puntos de contacto con lo que fue en su época fundacional ni con el “Seregnismo”.
Y los planteos de los Sres. Orsi y Cosse incurren en permanentes evasivas y contradicciones, además de hechos del pasado que cuestionan el estilo de conducción de los intereses públicos.
Por ello, cabe convocar a los uruguayos interesados en el futuro y en el desarrollo del país, que sean muy cuidadosos en la consideración de estas opciones que se proponen, como alternativas a la sensatez y a la racionalidad institucional.