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Endeudamiento

Esteban Szabados | San Pablo
@|El 1° de Mayo, el Acuerdo Comercial entre el Mercosur y la Unión Europea se consolidó como una alianza real y en desarrollo. Aunque sea provisorio –porque presentaron un recurso legal por su posible incompatibilidad con las leyes comunitarias europeas–, se abren las puertas de la esperanza.

Si un alto tribunal le da luz verde y validez, este acuerdo permitirá la entrada y salida de muchos productos y servicios entre ambas regiones transatlánticas, que representan un 30% del producto interno bruto del mundo. Todo indica que habrá más trabajo, renta, consumo y desarrollo, no sólo comercial, sino cultural, científico y educacional.

Unos días antes de este “gran e histórico” anuncio del pacto –como muchos lo calificaron–, había salido acá, en Brasil, un dato socioeconómico relevante: el 80,4% de la familias brasileñas está endeudada. Este exorbitante número llamó la atención de todos y, por otra parte, nos hizo reflexionar sobre nuestro consumo.

Según estudiosos de la renombrada FGV (Fundación Getulio Vargas), todavía estamos afectados por la crisis de la pandemia, que comenzó en 2020. Entonces, aumentó el desempleo, cayeron los ingresos de la familias, aumentaron las tarifas; es decir, se elevó muchísimo el costo de vida. Esta situación desembocó en un aumento feroz de la inflación, que obligó a las autoridades del Banco Central a aumentar las tasas de interés real al 8,0% hasta llegar en 2026 al 9,33% y es la segunda tasa de interés más alta del mundo después de Rusia.

Por otra parte, al elevarse tanto los intereses, las deudas de las familias, que compran con crédito, subieron, arrastradas por esa fuerte “corriente” financiera. Actualmente otra inflación nos aqueja por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. La presión sobre los precios de los combustibles ya se constató.

Otra cuestión que compromete el endeudamiento es la precariedad laboral y los salarios bajos. Incluso el propio Ministro de Economía (Fernando Hadad) reconoció que es necesario para hacer un cambio en la economía un proyecto estructural. El dato económico positivo es un récord en la cifra de empleo.

Por otra parte, si los productos europeos comienzan a ingresar con precios competitivos –ya que bajarán paulatinamente los aranceles hasta llegar a cero– aumentará el consumo y con ello las deudas.

Recuerdo que cuando era niño no había tarjetas de crédito, entonces las personas compraban si tenían dinero en efectivo, si no se quedaban con las ganas. Además, el consumo debe ser racional, no tiene que ser compulsivo. Tenemos que controlar nuestros impulsos por medio de la educación.

A pesar de todo soy optimista y considero que nuestra región sudamericana puede crecer y reverdecer con este acuerdo. Al fin y al cabo, si hay más trabajo podremos pagar las cuentas.

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