@|Al cumplirse 51 años del criminal asalto a la ciudad de Pando, creo oportuno escribir unas líneas a los jóvenes, que conocen esa parte de la historia por medio del tergiversado relato tupamaro, que hasta hoy festejan un asalto en el cual fracasaron y asesinaron gente.
En estos últimos tiempos que hemos visto con asombro y estupor cómo la izquierda perversa ha lanzado una campaña para adoctrinar e ideologizar a la juventud, con la cátedra Fidel Castro, con el relato mentiroso sobre los acontecimientos de los años 60 y 70 y con el simposio sobre los "cien años del triunfo rojo", creo oportuno dedicar algunas líneas, no para dictar cátedra, sino para reflexionar sobre las vida y que se sientan acompañados por nosotros y no se dejen arrastrar por cualquiera.
Hace ya unos años se llamaba a los adolescentes, “Mostacilla”, nunca supe la razón. Hoy imagino que porque la mostaza desde antiguo es un revulsivo e irritante, que es la característica de la adolescencia vista con ojos de adulto.
Va para ustedes una sugerencia, es la edad en que uno se rebela, busca sus propios códigos idiomáticos, sus propias costumbres y hasta vestimentas en busca de afirmar su individualismo y su personalidad “acá estoy yo, si le gusta bien y sino mala suerte”.
¿Por qué entonces, no distinguirse por lo “más mejor” en vez de confundirse con los peores?, por ejemplo: para comenzar por lo más fácil, ¿por qué no sentarse en una silla o sillón en lugar de desparramarse como un gato o perro?, ¿por qué tomar del pico de la botella cuando hay vasos?, ¿Por qué ignorar todo, cuando no duele saber algo?.
¡…Y el parlante en la oreja a todo volumen !, por supuesto no saben nada del trauma acústico y que es irreversible: para no mencionar el respeto por los otros, es feo ser sordo a los 30, pero “sordo tapia”.
Les aseguro que los mayores no pueden creer esas actitudes, y sus congéneres tampoco: quedan con la boca abierta.Hay muchísimos borregos que van a seguir la manada, pero algunos se van a distinguir del resto, no van a ser iguales a la masa, recuerden que “la cabra al monte tira”, y después de unos años van a volver a donde salieron, solitos, siempre fue así: “hasta la hacienda bagüala cae al jagüel con la seca”.Lo malo será que entre ida y vuelta no se les gaste la vida, el tiempo no retrocede. Reemplacen la fácil por la que es mejor. Eso si diferencia, distingue.
El esfuerzo no mata, mejora mucho la pinta. Lo que mata es no hacerlo, se vuelven fofos, blandos.
Sean Uds. mismos, respétense y hagan que los respeten , no dejen que los encierren en corrales ideológicos y morales ajenos a nuestros valores y estilo de vida.